sábado, 28 de marzo de 2015

LA LUCHA CLANDESTINA CONTRA LA DICTADURA FRANQUISTA COMENZÓ PRONTO (I)


Ya en las cárceles de Franco, muchos presos políticos continuaron organizados en sus respectivas organizaciones políticas o sindicales, realizando, entre otras, tareas de resistencia, de apoyo mutuo y de información y propaganda, con carácter clandestino. Todo ello para para superar las adversidades y mantener la moral frente a la brutalidad de la dictadura.
  Algunos, cuando salieron en libertad condicional, se dedicaron a reunirse con otros en sus pueblos, creando los primeros núcleos antifranquistas, de carácter comunista. Como digo en mi libro: “Volvían a reunirse, aunque -eso sí- en total clandestinidad... (pues) aunque el miedo, producido por la brutal y despiadada represión en todas sus formas posibles, helaba las entrañas y congelaba las ideas, siembre hubo hombres que supieron vencerlo, se sobrepusieron y convivieron con él y no dejaron que los paralizara”. Era el renacer de la esperanza obrera, aunque tuviese un carácter muy minoritario, que poco a poco irán creciendo y extendiéndose, a pesar de la clandestinidad, la represión y la vigilancia de la Guardia Civil y autoridades locales. Esos hombres y mujeres, que formaron la vieja generación (se incorporaron a la lucha antifranquista en los años cuarenta y cincuenta), tienen en el libro su microbiografía, un pequeño relato sobre su vida y su actividad clandestina.
Vega Media del Guadalquivir, de La Algaba a Tocina
En Alcalá del Río comienza a organizarse la lucha antifranquista, aunque muy tímidamente, con la llegada a la localidad de Isidoro Alonso Vázquez (natural de Almadén de la Plata) a mediados de los años cuarenta, y de Cayetano Roca Mirete en 1948, procedente de Almoradí (Alicante), su pueblo natal, al conseguir la libertad condicional con destierro. Ambos conocieron a Francisco Ruiz López, que era natural de Utrera, aunque vecino de Alcalá del Río desde antes de la guerra, y en libertad condicional desde 1943. Los tres formaron la primera organización comunista de la posguerra de Alcalá del Río.
En Brenes, fue Manuel Algaba Alfonseca quien comenzó a aglutinar a otros breneros dispuestos a la lucha contra el franquismo, integrados en el PCE. Manuel había nacido en julio de 1914 en Lepe, aunque era vecino de Brenes desde 1932. Fue condenado a un total de 15 años. En 1943, con 29 años de edad, obtuvo la libertad condicional, después de pasar por las prisiones de tres provincias (León, Cádiz y Sevilla). Con Manuel Algaba colaboró en la lucha antifranquista Antonio Márquez Navarro, que había pertenecido a la CNT durante la II República y que estuvo en las cárceles de Sevilla, Ceuta y Toledo; Manuel Gálvez Millán, último Alcalde republicano de Brenes, que fue condenado a muerte, pero le conmutaron la pena por reclusión perpetua (30 años); José Algaba Oliver, hermano de Juan Algaba Oliver, que fue presidente de Izquierda Republicana en 1935 y concejal en 1936; Antonio Martínez Marcos, natural de Peñarrubia (Málaga), Francisco Noa Márquez, Emilio y Ramón Algaba Alfonseca, Manuel Medina Rivera, ferroviario (afiliado a CNT en los tiempos republicanos), y José Gaona Sánchez.
En Cantillana la actividad política contraria al régimen dictatorial de Franco comenzará a organizarse gracias al trabajo del cantillanero Manuel Ortiz Sánchez, sargento de la Guardia de Asalto (47ª Compañía) durante la República, con destino en Barcelona. Al terminar la guerra fue detenido y juzgado en Consejo de Guerra en mayo de 1941, siendo condenado a la pena de reclusión perpetua. Tras pasar por diversas cárceles de varias provincias (Barcelona, Albacete, Cádiz, Huesca y Sevilla), terminó en las obras del Canal de los Presos. Cuando en 1944 le concedieron la libertad condicional, volvió a Cantillana con su familia. Pronto comienza a reunirse con otros cantillaneros que habían estado en la cárcel sevillana, formando el primer núcleo comunista de la posguerra en Cantillana, compuesto por Manuel Ortiz, Manuel y Julián Esteban Reina, Pablo Rodríguez Burgos, Miguel Rodríguez Reina, Lorenzo Lozano Espinosa, Manuel Rodríguez Machuca, Manuel Castaño y El Calero. Posteriormente se incorporará al grupo José Marroco Carrero, que estuvo en la prisión de Alcalá de Henares.
En el término de Cantillana, en torno a El Cerrao de Miura, va a surgir otro núcleo del PCE, al establecerse allí, hacia 1947, Rafael Hernández Jiménez, conocido por José Hernández, que había nacido en Tabernas (Almería). Después de la guerra había sido condenado a 15 años de reclusión.
En La Algaba no hay indicios claros de actividad clandestina en los años cuarenta, pero cabe destacar a Juan Antonio Carbonell Tristán, militante de la CNT, que fue detenido el 16 de abril de 1948, por la Guardia Civil, junto con Juan Domínguez Herrera, de 39 años, y Manuel García Domínguez, de 35 años, ambos trabajadores del campo y habían pertenecido a la CNT. Los tres fueron vilmente torturados y puestos en libertad a los tres meses de la detención. El motivo de las detenciones fue una supuesta tirada de propaganda (octavillas firmadas por el PCE) en La Algaba el 14 de abril de 1948. Juan Antonio sufría -con esta- la tercera detención en los años cuarenta. 

Continuará...

Para una información más completa, véase DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA.Antifranquismo y lucha obrera en la Vega Media del Guadalquivir, pp. 13, 17, 169-187.
 

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