viernes, 4 de junio de 2021

Comienzan los trabajos de exhumación completa de la fosa de La Algaba, donde yacen los restos de 144 presos políticos

 NOTA DE PTRENSA ENVIADA POR LA ASOCIACIÓN COMARCAL PRO MEMORIA DEMOCRÁTICA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR

NOTA DE PRENSA

La Algaba, 3 de junio de 2021

Comienzan los trabajos de exhumación completa de la fosa de La Algaba, donde yacen los restos de 144 presos políticos del campo de Las Arenas

Gracias a un laborioso proceso de colaboración entre el Ayuntamiento de La Algaba y la Asociación Comarcal Pro Memoria Democrática Vega Media del Guadalquivir, el jueves, día 3 de junio, se han iniciado los trabajos de exhumación de la fosa común situada en el cementerio viejo de esta localidad sevillana, donde los expertos calculan que se hallan los restos de 144 presos políticos fallecidos en el campo de concentración de Las Arenas. 


     La fosa del cementerio viejo de La Algaba alberga los restos mortales de los 144 presos políticos fallecidos en su primer año de funcionamiento en el campo de concentración de Las Arenas, en el término municipal de La Algaba, creado por las autoridades franquistas sevillanas para los “mendigos reincidentes de la ciudad”. Estuvo abierto entre los años 1941 y 1942, llegando a albergar hasta 278 reclusos, y es considerado por muchos historiadores como un verdadero campo de exterminio al más puro estilo nazi. Esta fosa tiene una significación especial por la crueldad en la que se desarrolló la vida en Las Arenas. De hecho, la mayoría de las víctimas mortales fallecieron debido al hambre que padecieron, las pésimas condiciones de vida que soportaron, las enfermedades que sufrieron durante su reclusión en este campo y los trabajos forzados que hicieron. Estas víctimas de la represión de la dictadura militar habían nacido en localidades de las ocho provincias andaluzas y en municipios de las provincias de Badajoz, Albacete, Alicante, Barcelona, Ciudad Real, Las Palmas de Gran Canaria, Palencia, Pontevedra, Toledo y Zaragoza, así como en varias localidades de Portugal y Orán (Argelia). En total, hay víctimas de 89 localidades: 86 españolas (66 de Andalucía, 1 de ellos de La Algaba), dos portuguesas y una argelina.

Desde hace meses, se ha venido trabajando en la localización de familiares de las víctimas, pese a la dificultad que entraña, con la colaboración activa de algunos ayuntamientos donde nacieron las víctimas, de otras asociaciones memorialistas y de la Coordinadora Andaluza, de la que forma parte la asociación de la Vega Media del Guadalquivir. En este sentido, la búsqueda de familiares ha dado ya frutos positivos con la localización de 26 familiares de las localidades de La Algaba, Bormujos y Sevilla, en la provincia de Sevilla; Alhama de Granada, Motril, Chucena y Granada, en la provincia de Granada; de Valverde del Camino y Riotinto, en la provincia de Huelva; y, además, en Jaén, Victoria-Gasteiz, Ciudad Real y San Pedro de Ancorados (La Estrada-Pontevedra).

    Los trabajos de exhumación de la fosa común de los fallecidos por hambre y enfermedades en el campo de exterminio de Las Arenas serán realizados por la empresa Aranzadi Sociedad de Ciencias con el arqueólogo Juan Manuel Guijo como corrdinador, la misma que está llevando a cabo los trabajos en la fosa sevillana Pico Reja.

    La ejecución de dichos trabajos en el antiguo camposanto de La Algaba es posible gracias a una subvención de 18.000 euros concedida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) al Ayuntamiento algabeño tras la presentación de un proyecto común entre Asociación Comarcal y Consistorio

                                        


lunes, 31 de mayo de 2021

Represión en Sevilla Fosa de La Algaba: no hay fusilados, todos murieron de hambre y frío en un campo de exterminio franquista en Sevilla

 

Artículo de MARIA SERRANO publicado en PÚBLICO

REPRESIÓN EN SEVILLA FOSA DE LA ALGABA: NO HAY FUSILADOS, TODOS MURIERON DE HAMBRE Y FRÍO EN UN CAMPO DE EXTERMINIO FRANQUISTA EN SEVILLA

La represión del campo de Las Arenas fue terrible: ninguna de las víctimas, que serán exhumadas, tenía orificios de bala.

29/05/2021

María Serrano

"Restos de los cadáveres enterrados sin cajas, hacinados y sepultados como animales. Aterra ver las fotografías de lo ocurrido" aquellos días de posguerra. En Andalucía se construyeron más de medio centenar de campos de concentración para el trabajo esclavo de presos políticos. Muchos vivieron en las peores condiciones de trabajo, higiene y hacinamiento. Sin embargo poco se conoce de uno en particular, un campo de exterminio, ubicado en el municipio de la Algaba (Sevilla), conocido como las Arenas, que comienza esta semana los trabajos de exhumación de sus 144 víctimas.

Sus presos eran "mendigos" reincidentes "tratados como presos políticos en la dictadura franquista en la medida que las autoridades los encarcelaban y actuaban las autoridades de los vencedores nunca Tribunales de Justicia". María Victoria Fernández Luceño, historiadora experta en este campo señala a Público que aquellos reclusos "no los castigaban y encerraban por delincuentes sino por su forma de vida". No se puede decir a medias tintas. Era lo que se conocía en la Alemania Nazi como un campo exterminio.

Luceño afirma con rotundidad que "en los documentos del Archivo Municipal [se refleja] que el médico informó de que no le dejaban el régimen hospitalario a los enfermos necesitados de cuidados especiales. Tampoco que fueran hospitalizados". Todos murieron entre agosto de 1941 y diciembre de 1942. En la fosa de las Arenas hay 144 víctimas de varias nacionalidades, entre ellos algún portugués y otro argelino.

Juana González nunca conoció a su tío, Juan Luis Monge, pero sí el dolor de por vida de su abuela que nunca olvidó "como a su niño se lo llevaron en un coche desde Chucena, Huelva, y nunca más se supo de su paradero". Francisca, abuela de Juana, intentaría en aquellos años del hambre conocer, descifrar dónde estaba. "Sabía que el alcalde franquista que llegó después de la guerra había dado la orden de quitarlo de en medio. No hacía daño a nadie, pero tenía una discapacidad intelectual y no tuvieron piedad", aclara Juana a Público.
Juan Luis paseaba por las calles del pueblo. "Se paraba con las vecinas, a veces se sentaba con ellas, pero aquello que hicieron no tuvo nombre y era imposible en aquellos días de la dictadura meterse a investigar". Juan Luis tenía 18 años y murió en el campo de las Arenas el 7 de mayo de 1942.

La misma edad tenía Manuel Pereira Buzón, natural de San Pedro de Ancorados, en Pontevedra, cuando muere en el campo de las Arenas sin conocer qué ocurrió en su viaje a Cádiz, donde quería embarcarse en busca de una vida mejor. Fina destaca a Público que "Manuel era su tío por parte de padre. Sabemos que se marchó muy joven para irse a Cádiz. No sabemos bien qué ocurrió en aquel viaje, dónde acabó y menos las circunstancias que lo llevaron a aquel campo" en el que murió el 14 de julio de 1942.

Gracias a la Asociación Comarcal Pro Memoria Democrática Vega Media del Guadalquivir se han logrado rescatar a algunos familiares, pero sin apenas datos de aquel proceso ni qué ocurrió para morir en las peores infecciones en aquel campo de muerte. "Ha sido y sigue siendo un trabajo muy complicado, porque han pasado muchos años y por las especiales circunstancias personales en que vivían muchas de las víctimas del campo de exterminio", destaca Celestino Sánchez-Espuelas Gutiérrez, secretario de la Asociación. "Nos hemos tenido que poner en contacto con los ayuntamientos de procedencia de las víctimas, comunicarles los datos de que disponíamos de las personas fallecidas y si nos podían aportar información sobre posibles familiares".

La Asociación no ha podido rescatar muchos datos por la falta de contacto entre unas generaciones y otras, pero es real que cuando conocen la historia "les impresiona cuando se enteran de las circunstancias en que fallecieron de hambre, frío, enfermedad y faltos de cuidados".

Gracias a los registros civiles, donde están identificadas las víctimas, se ha podido conocer por ejemplo como el tío de Juana acabó en el campo de exterminio y murió el 7 de mayo de 1942 de tifus exantemático. "Cosas así te impresionan y te sobrecogen, pero te dan ánimos para seguir trabajando en la recuperación de la memoria y de dignificación de las víctimas".

Juan Manuel Guijo, arqueólogo encargado de la localización, exhumación e identificación de víctimas en el campo de las Arenas, señala a Público que "los reclusos de Las Arenas representarían en la mayor parte de los casos un grupo humano muy dañado por la enfermedad y el hambre antes de su realojo".

El equipo evidencia cómo va a encontrar "esqueletos que no deben tener muchas afecciones por violencia directa dado que las víctimas sufrieron un total abandono hasta que su resistencia por la enfermedad o el hambre se quebró". Al estar muchas de estas personas vinculadas a la marginalidad, muchos de los daños que presenten se podrían deber a esas etapas anteriores. "Posiblemente nos podamos encontrar a un grupo humano terriblemente castigado. Desconocemos si en el encierro sufrieron además otro tipo de malos tratos" concluye Guijo.

Es relevante conocer "procesos infecciosos, traumas, repercusión del hambre y otras evidencias que permitan ver un deterioro físico". En ninguno de los casos se encontrarán orificios de salida ni fusilados, como ocurre en la mayoría de fosas.

La necesidad de este trabajo en su primera fase se centrará en "exhumar todo lo posible, pero tendrá que haber otra si el depósito se conserva razonablemente bien". El objetivo esencial además de exhumar lo posible es evaluar la cantidad de sujetos que se pueden encontrar allí. "Deberían ser unos 144, pero la actividad funeraria del espacio puede haber provocado daños", señala el informe arqueológico previo.

Es imprescindible que la ciudadanía conozca que fueron las "autoridades sevillanas, gobierno civil y ayuntamiento las que hicieron desaparecer a la población molesta de los pobres vencidos en la guerra civil", señala la investigadora Luceño. Más de 140 hombres de distintas edades que en unos diez meses "fueron encerrados en un terreno con vallas y personal de vigilancia para que no escaparan y así fueron condenados a morir de frío, hambre y enfermedades".

Santiago Benítez Castro, hermano de abuelo Francisco Benítez Castro, se encuentra entre las víctimas. Ignacio Benítez, catedrático de la Universidad de Jaén, señala: "Me he enterado hace poco y me encuentro consternado por la noticia. Si sabían algo, nunca lo dijeron", aclara. Es la radiografía de la represión: silenciar el rastro y no dejar que nunca las historias pudieran salir a la luz. "Ambos nacieron en Alhama de Granada. pero primero vino la guerra y luego la posguerra, donde con el miedo y la ruina no se podía hablar". Su tío Santiago Benítez parece que no tenía pareja ni hijos.

"Si algún hermano sabía algo de su vida se lo llevó al otro mundo" De forma que cayó en el olvido. Ignacio señala a Público que "este campo de exterminio, como así fue, es un ejemplo de las barbaridades que se practicaron en la aplicación de la ley de vagos y maleantes, que consideraba cómo peligroso a estos méndigos" que pasaron las peores situaciones de carestía y que hoy "merecen recuperar su dignidad como seres humanos".

María Serrano es periodista, autora del libro  Lugares de la memoria de Andalucía 

Si alguien desea este libro puede prdirlo a su autora

María Serrano Velázquez
Periodista
marservel@gmail.com 
Twitter: @marserranov

viernes, 26 de marzo de 2021

ANTONIO FALCÓN ARIZA, ÚLTIMO ALCALDE REPUBLICANO DE LA RINCONDA: ESCLAVO DE FRANCO

 

 ANTONIO FALCÓN ARIZA, ÚLTIMO ALCALDE REPUBLICANO DE LA RINCONDA: ESCLAVO DE FRANCO

                                                               Artículo de Ramón Barragán Reina

Publicado por ASCIL 17/03/2021

Antonio Falcón Ariza nació en 1.888 en La Rinconada. Se casó con Josefa Suárez Espartero. Tuvieron tres hijas: Felisa, Dolores y Josefa, que murió joven en 1961. Antes de 1936 había sido cosario y tuvo un bar llamado el El Rinconcillo. En el pueblo era conocido por Antonio el Gatito.

Junto a los republicanos de su pueblo, celebró la proclamación de la Segunda República, cuando ya tenía 42 años. Habían sabido mantener su lucha y postura, a pesar del caciquismo imperante.

Fue elegido concejal del Ayuntamiento de La Rinconada en las elecciones municipales del 31 de mayo de 1931. Estaba afiliado al Partido Republicano Radical (PRR), el partido de Alejandro Lerroux. En 1933 fue detenido, sin más consecuencias, por supuesta participación en la proclamación local del Comunismo Libertario en La Rinconada. No era anarquista, pero simpatizaba con la CNT, el sindicato anarcosindicalista, mayoritario en el municipio.

Entre julio y octubre de 1934 se produjo el mayor atentado posible contra la democracia que había traído la República: la destitución de los Ayuntamientos elegidos en 1931 y su sustitución por Corporaciones Municipales de radicales (lo que quedaba del PRR, tras su crisis, determinada por su deriva derechista), católicos de derecha (Acción Popular)[1] o agrarios (Partido Agrario Español), impuestas por el Gobernador Civil, siguiendo las instrucciones del ministro Salazar Alonso (PRR), amigo íntimo de terratenientes, con el claro propósito de volver al sistema caciquil anterior a la República. Por tanto, el 12 de octubre de 1934 Antonio Falcón Ariza y sus compañeros concejales fueron destituidos de sus cargos municipales[2]. Agustín Amores Carbonell se convirtió en el nuevo Alcalde.

Las elecciones del 16 de febrero de 1936, que dieron la victoria al Frente Popular,  trajo pronto cambios importantes para los municipios. La primera medida del nuevo Gobierno, presidido por Manuel Azaña, el 20 de febrero, fue la adecuación de los Ayuntamientos a las elecciones municipales de 1931. Los concejales “de la primera elección”, como aparece en las actas municipales, volvieron a tomar posesión de sus cargos, aunque ya no lo harán todos, pues algunos o no se presentaron o renunciaron en el mismo acto. Antonio Falcón fue nombrado Alcalde por los demás concejales. En aquellos momentos, pertenecía a Unión Republicana (UR), el partido de Diego Martínez Barrios, presidente del Parlamento español, escindido en 1934 del PRR, y desde enero de era miembro de su Comité Local de Sevilla, como delegado de distrito.[3]

En el acta de la sesión ordinaria del Ayuntamiento de 1 de julio de 1936, bajo la presidencia de Antonio Falcón Ariza, aparece, entre otros puntos del orden del día, que “fue designada una comisión especial que informe el proyecto de Estatuto Andaluz, compuesta por los Srs. Martínez, Fernández y De la Fuente. ”

Cuando La Rinconada fue ocupada el día 27 de julio de 1936 por fuerzas militares al mando del capitán Pedro Castro Lasarte, aunque ya estaba desde horas antes bajo el control de la Guardia Civil, se dio la circunstancia que Antonio Falcón Ariza, último alcalde republicano, tuvo que estar presente en la toma de posesión (mejor de usurpación) de la Comisión gestora fascista, formada por Rafael Sánchez Fernández[4], como alcalde-presidente, y Francisco Fernández Morales, Gregorio López Perza y José Martínez Suárez, como gestores.[5] Con él estuvo, durante los dos días siguiente, Rafael Estévez Conde, que era concejal republicano interino en 1936.[6]

Después, posiblemente aterrado por las consecuencias, Antonio Falcón estuvo los tres años de la guerra escondido: primero en el campo, en un maizal, regresando de noche a su casa todos los días; después, lo encerraron entre paredes un largo tiempo, pero le tuvieron que preparar una cama en el soberao por paludismo, una grave enfermedad en aquellos momentos, que llevó a la familia a preparar en el corral un lugar para enterrarlo, si moría. Fueron tres largos años, dolorosos y tristes, para evitar que lo encontraran y asesinaran. Lo único que “amenizaba” sus días era una gramola con discos republicanos y el poder escuchar de noche la Pirenaica (Radio España Independiente). Igual que él, en su misma calle Julia Palomo, estuvo también entre paredes Antonio Cristina, al cual esa situación afectó a su cuerpo, quedando encorvado para siempre. Durante la guerra y la posguerra hubo muchos casos similares al sufrido por ambos.

Terminada la guerra, se presentó voluntariamente en el Cuartel de la Guardia Civil el 13 de abril de 1939, y tras su declaración, lo dejaron marchar, pero poco después, en agosto, fue denunciado, junto a otros 23 vecinos, por un grupo de rinconeros, encabezados por Rafael Sánchez Fernández. Lo detuvieron y estuvo preso en la Prisión Provincial de Sevilla (La Ranilla) hasta el 20 de febrero de 1940, cuando fue absuelto por Consejo de Guerra. No obstante, fue enviado “por su alta peligrosidad”, como le ocurrió a otros muchos absueltos, a un Batallón de Trabajadores (BT), en este caso al existente en Almoraima (Cádiz) el 9 de marzo de 1940[7] para realizar trabajos como esclavo de Franco. Terminó en un batallón de Tarifa.

Estos batallones de trabajadores estuvieron ubicados en la comarca del Campo de Gibraltar: en Almoraima, San Roque, Guadalmesí, Los Barrios, La Línea, Algeciras, Jimena de la Frontera y Tarifa, y formaron parte la represión franquista desde la finalización de la Guerra española. También, los asentados en Rota y Conil. Durante la II Guerra Mundial, la Dictadura llevó a cabo las Fortificaciones del Sur de España[8], para lo cual utilizaron a los presos políticos como mano de obra esclava, encuadrados en esos batallones disciplinarios. Esta represión tendrá como objetivo: la posible conquista de Gibraltar o, en su caso, impedir la posible invasión aliada de las costas del Estrecho con la construcción de búnkeres en la costa, así como conseguir el pleno sometimiento y sumisión de los republicanos al “Nuevo Estado” en toda España. Junto a muchos presos andaluces en los batallones, hubo asturianos, catalanes y gallegos. Las obras las realizó oficialmente la empresa AGROMÁN S.A.

No hay constancia de la fecha de su vuelta a La Rinconada, pero en esa situación, como  miembro de un BT, trabajando como esclavo para “redimir penas”, tuvo que estar entre seis meses y un año. A su regreso pudo trabajar como mulero en el cortijo La Jarilla.  Falleció en 1963 a los 74 años de edad.

                                                             San José de La Rinconada, 14 marzo 2021

 FUENTES y BIBLIOGRAFÍA:

–Archivo Municipal de La Rinconada, Libros de Actas Capitulares

–Entrevista a Diego González Falcón, nieto de Antonio Falcón Ariza, el 21/05/2018. Foto de Antonio Falcón, propiedad de Diego González.

–BARRAGÁN REINA, Ramón. DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA. Antifranquismo y lucha obrera en la Vega Media del Guadalquivir, 1939-1976. Círculo Rojo, 2014, pp. 70, 80, 95 y 461. Con modificaciones y aportaciones propias y el testimonio oral de mi padre, fallecido en 1996, que trabajó entre 1940 y 1943 en el Campo de Gibraltar.

–ESTÉVEZ GUERRERO, Rafael, COMUNISMO LIBERTARIO EN LA RINCONADA, Ed. de Autor, 2019, p 414-415. Rafael nombra a Antonio Falcón en otras muchas páginas de su libro.

NOTAS

(1]. AP: Partido político confesional católico, fundado en 1931 con el nombre de Acción Nacional y que tuvo que cambiar su nombre un año después por prohibición del uso de nacional. Su líder era José María Gil-Robles. Se convirtió en el núcleo aglutinante de la CEDA, la Confederación Española de Derechas Autónomas.

[2]. En las elecciones municipales de 1931 habían sido elegidos por el PRR: Joaquín García Domínguez, José Falcón Cárdeno, Antonio Falcón Ariza, Antonio Conde Domínguez, Antonio Conde Romero de Medina, Felipe Herrera Gallego y José de la Fuente Suárez. También lo fueron por la Democracia Liberal Republicana (DLR): José Sánchez Fernández, Rafael Sánchez Fernández y Jerónimo Amores Carbonell, representantes de la élite local. (AMLR, Libro de Actas Capitulares, Signatura 4137 (1930-1931).

[3]. ESTÉVEZ GUERRERO, Rafael, COMUNISMO LIBERTARIO EN LA RINCONADA, Ed. de autor, 2019, p 414-415.

[4]. Había sido concejal electo en 1931 del DLR y desde 1932 perteneció al PRP,. Este partido concurrió a las elecciones de 1936 con el Frente Nacional Antimarxista y Contrarrevolucionario.

[5]. La vieja élite del pueblo vuelve al gobierno municipal. Rafael Sánchez Fernández fue sustituido por José Espina Pérez el 8 de  julio de 1938. (AMLR, Libros de Actas Capitulares, Signatura 4138, actas capitulares de 1932-1948)

[6]. Hasta ese día habían sido concejales: Antonio Conde Domínguez, José de la Fuente Suárez, Felipe Herrera Gallego, y los concejales interinos: Manuel Fernández Gómez, José Haro Rodríguez, Manuel Martinez Palma y Antonio Rubio Fernández (AMLR, Libros de Actas Capitulares, Signatura 4138, 1932-1948). Juan Pérez Ollero había dimitido con anterioridad, “por no permitírselo sus ocupaciones”. Era presidente del sindicato Obreros de la Tierra de la UGT.

[7]. ATMTS-SE, Causa 5217, Legajo 24-460. Tenía 50 años y era industrial (tabernero). Los Batallones de Traba-jadores, creados por Franco en 1937, al finalizar la guerra pasaron a ser Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores.

[8]. El Plan defensivo del Campo de Gibraltar fue aprobado el 23 de diciembre de1939. Contemplaba la cons-trucción de más de medio millar de obras, entre ellas 498 búnkeres, para las Fortificaciones de la Frontera Sur.