martes, 25 de agosto de 2026

HACE 90 AÑOS: MUERTE Y TERROR EN LOS OCHO PUEBLOS DE LA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR:

  

HACE 90 AÑOS:

MUERTE Y TERROR EN LOS OCHO PUEBLOS DE LA VEGA MEDIA DEL GUADALQUI-VIR: 311 VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN MILITAR-FASCISTA EN JULIO Y AGOSTO DE 1936.

                                                                                                                        Ramón Barragán Reina



Entre los días 26 y 30 de julio de 1936, al ser ocupados militarmente los pueblos de la Vega del Guadalquivir, la alianza militar-terrateniente puso en marcha, sin perdida de tiempo, una represión violenta, brutal, despiadada, sistemática, premeditada y perfectamente organizada, con carácter piramidal, aplicando el Bando de Guerra dictado por Queipo de Llano el 18 de julio. Comenzaba para estos pueblos el episodio más dramático, trágico y sangriento de la lucha de clases en España, la Guerra Civil, que se saldó con la derrota total de la clase obrera, especialmente de los obreros del campo, y de todos aquellos que querían que España entrase en una época de libertad, progreso y modernidad.

El día 26 de julio la columna dirigida por los comandantes Rafael Corrales Romero y Francisco Buiza Fernández-Palacios, entró en La Algaba, que ya había sido controlada por la Guardia Civil. Allí procederán a la usurpación del poder local con la constitución de la Comisión Gestora del Ayuntamiento, que fue presidida por Nicolás Carranza Géniz. Pedro Clavijo Cabrera, Alcalde durante la República, fue condenado en 1939 a cadena perpetua, siendo trasladado a Talavera de la Reina para trabajar como esclavo de Franco. En los meses de julio y agosto de 1936, la represión militar-fascista alcanzó a 25 algabeños identificados (se conocen sus datos personales), de ellos, 1 asesinado en el mes de julio en Sevilla y 1 en el mes de agosto en la misma localidad, de ambos conocemos la fecha. Además, otros 23: 20 sin fecha (14 en Sevilla, 3 en Valencina, 1 en Niebla, 1 en La Rinconada y 1 en Guillena) y 3 sin fecha y sin lugar. Todos por la aplicación del Bando de Guerra (BG), asesinando en total a 40 algabeños, por lo que 15 lo fueron en meses posteriores.

Unas horas más tarde llegaron a Alcalá del Río, que desde el día 25 de julio la localidad estaba ya controlada por la Guardia Civil, al haber huido dirigentes políticos y sindicales, junto a otros muchos vecinos. La C. Gestora municipal quedó preidida por José Velázquez Quiles. José González Delgado, alcalde socialista en 1936, sufrió prisión al terminar la guerra y fue desterrado, no pudiendo volver a Alcalá hasta 1948. En el mes de agosto entre el 3 y 29 fueron asesinados por BG un total 41 alcalareños identificados: 6 con fecha conocida (2 en Sevilla, 2 en Villaverde del Río, 1 en Alcalá del Río y 1 en la carretera de La Algaba, y 35 sin fecha y sin lugar (uno de ellos en Sevilla). En los meses posteriores otros 13 alcalareños serían asesinados por el mismo procedimiento. En total Alcalá del Río cuenta con 54 víctimas de la represión militar-fascista por BG.

Burguillos, a las 18 hora del día 26, fue ocupada militarmente por la columna de Ramón de Carranza Gómez, terrateniente de La Rinconada y Alcalde de Sevilla, nombrado por Queipo de Llano. Delante del Ayuntamiento, mientras una banda de musica recorría el pueblo, realizaron los tres primeros asesinatos, o sea, fueron “pasados por las armas. Sus cuerpos cargados en un carro para ser enterrados en una fosa detrás del cementerio. Se constituyó en el Ayuntamiento la C. Gestora, siendo nombrando alcalde a Manuel Medina. Manuel Brenes Macedo, Alcalde en 1936, fue asesinado el 28 de diciembre en Sevilla, Pedro Brenes Cantón, alcalde en 1931, falleció en la Colonia Penitenciaria del Dueso (Cantabria) en enero de 1942, y Antonio Pérez Mayo, Alcalde en julio de 1936, estuvo preso hasta 1940. En total 4 burguilleros identificados fueron asesinados en julio por BG: 3 -ya reseñados- y 1 más el mismo día de la ocupación militar y en el mismo lugar. En meses posteriores a otros 7 burguilleros los asesinaron por el mismo procedimiento

Brenes fue controlado por la Guardia Civil el día 26 sin oposición con el apoyo de falangistas y derechistas locales. En reunión presidida por el sargento de la Guardia Civil Francisco Cuevas Rodríguez, se constituyó la C. Gestora, que quedó presidida por Antonio Martínez Durán. Manuel Gálvez Millán, alcalde en 1936, estuvo preso y trabajó como esclavo de Franco en el Canal de los Presos. En total 27 breneros identificados fueron asesinados por BG: 2 en agosto, en Brenes y en Villaverde del Río, y otros 25, de los que de 20 se desconoce fecha y lugar y de 5 solo el lugar: 4 en Sevilla y 1 en Sanlúcar la Mayor. En meses posteriores otros 13 breneros fueron asesinados por el mismo procedimiento. En total Brenes cuenta con 40 víctimas asesimadas por aplicación del del BG.

Villaverde del Río fue controlado por la Guardia Civil el mismo día 26, deteniendo en locales del Ayuntamiento a unos 16 vecinos, entre ellos al alcalde de la localidad, algunos concejales y dirigentes sindicales. Un día después, procedieron a nombrar la C. Gestora, que quedó presidida por Manuel Lara Vargas, que sustituirá a Baldomero González, alcalde socialista de Villaverde, asesinado el 22 de agosto. El día 30 de julio pasó por el pueblo la columna militar de Gutiérrez Pérez que confirmó lo ya realizado. En total 18 villaverderos identificados fueron asesinados por BG: los 16 detenidos, el día 22 de agosto, fueron asesinados en las tapias del cementerio de Alcalá del Rio y otros 2 sin fecha ni lugar conocido. En los meses posteriores asesinaron por el mismo procedimiento a 2 villaverderos más , siendo 20 el total de villaverderos asesinados por aplicación del BG.

El día 27 de julio, La Rinconada fue ocupada por fuerzas militares al mando del capitán Pedro Castro Lasarte, aunque desde horas antes estaba ya bajo el control de la Guardia Civil, tras huir los dirigentes políticos y sindicales y muchos vecinos. La C. Gestora quedó formada por Rafael Sánchez Fernández, como presidente. En este caso, Antonio Falcón Ariza, último alcalde republicano, tuvo que estar presentes. Terminado el acto, se fue a su casa, pero -temeroso por lo que ocurría- estuvo los tres años de la guerra escondido en el campo o su casa entre paredes, saliendo a algunas horas a escondidas. En 1939 lo detuvieron, fue absuelto, pero enviado al Batallón de Trabajadores de Almoraima en el Campo de Gibraltar por un tiempo indeterminado. En total 18 rinconeros identificados fueron asesinados por BG: 1 en julio en Brenes y 9 en agosto en Sevilla y otros 8 sin fecha ni lugar conocidos. En meses posteriores otros 3 rinconeros fueron asesinados por el mismo procedimiento, por lo que el total de asesinados por aplicación del BG fueron 21.

El 30 de julio de 1936 la columna militar de José Gutiérrez Pérez salió de Sevilla en dirección a Cantillana y Tocina.1 Cuando los militares sublevados divisaron Cantillana, con un cañón del siete y medio en El Cortijillo hicieron tres disparos: uno dio cerca de la Ermita de la Soledad, haciendo huir a muchos vecinos; otro cayó al inicio de la calle Convento, y un tercero, pasó de largo y llegó cerca del Barquete, lugar por donde se cruzaba el Guadalquivir. Continuaron el avance por la carretera A-436 y cruzaron el río Viar por el vado del antiguo camino para eludir pasar por el puente. Continuaron de forma imparable el pueblo. Se produjo una huida masiva, que ya había empezado con el primer cañonazo. Algunos volverían de noche y otros muchos llegarían hasta Madrid. Cuando llegaron a Cantillana las fuerzas militares actuaron violentamente. Entraron disparando a diestro y siniestro y provocando los primeros heridos y muertos: 2 heridos (uno de ellos, de 21 años de edad, que murió en la ambulancia antes de llegar a Los Pajares, camino de Sevilla, y el otro, de 22 años, con tiro en la cara. Además, mataron, algo más adelante, a un niño de 12 años y a otro joven de 20 años de edad. En la calle Real matan a otro joven y en la Cuesta Maero otros militares, al médico Diego Sarmiento Infante. Fueron las primeras cinco víctimas de las fuerzas ocupantes. Horas después, efectuaron los primeros fusilamientos extrajudiciales (no menos de nueve personas) en el Barranco. Además 200 vecinos y vecinas fueron detenidos y distribuidos en diversos locales habilitados como cárceles. De esos locales serían sacados para pasarlos por armas en días posteriores. Tras la “pacificación” y por llamamiento patriótico del Jefe de las fuerzas militares…,constituyeron la Comisión Gestora municipal, Juan Arias Rivas, volverá a ser el alcalde de Cantillana. José Pueyo Solís, alcalde socialista, estaba detenido y el 5 de agosto sería asesinado en Sevilla. En total entre julio y agosto, asesinaron a 54 cantillaneros (53 identificados y dos sin identificar) por BG: 14 en julio en Cantillana y 40 en agosto,de ellos 13 con fecha y lugar (2 en Brenes, 9 en Sevilla y 2 en Tocina) y 27 sin fecha o lugar conocidos. En los meses posteriores otros 13 fueron asesinados por el mismo procedimiento, siendo un total de 67 asesinados por aplicación del BG.

Tocina, al igual que Cantillana, fue ocupada con extrema violenta, pero con más muertos en las calles. Unos cañonazos anunciaron, hacía las cinco de la tarde del 30 de julio, la llegada de los mismos militares sublevados y sus acompañantes que habían ocupado Cantillana. Una vez en las calles del pueblo, asesinaron a los que encontraban a su paso como si fuesen animales. En esas circunstancias, mataron a un joven de 17 años y a seis vecinos y otros más. Buscaron al dirigente del PCE, pero al no encontrarlo asesinaron a su hermano , de 21 años, y a su padre. Llegaron al Ayuntamiento, donde encontraron sin novedad los 35 detenidos por el Comité Local republicano, y se dirigieron al cuartel de la Guardia Civil, del que salieron tres guardias y un cabo, pues dos guardias y el sargento habían muerto en el intento de fuga del pueblo para no acatar ordenes de la autoridad municipal y el posterior repliegue en el cuartel, donde estuvieron vigilados por trabajadores armados durante diez días. Es de destacar que entre los muchos detenidos, eligieron, con el asesoramiento de derechistas locales, a unas treinta personas, que fueron puestas delante de una metralleta y asesinadas en el paso de nivel, cerca de la estación de FFCC, sin piedad. Fue un acto cruel, inhumano y espeluznante. A últimas horas de la tarde controlaron la localidad y procedieron a la constitución de la Comisión Gestora en el Ayuntamiento. Fue presidido por “el Señor Comandante de la Columna de Operaciones D. José Gutiérrez Pérez (…), que les hizo presente la difícil situación por que atraviesa nuestra querida España”. Fue nombrado alcalde-presidente Francisco López Toro. El 1 de agosto hubo un intento republicano de retomar Tocina, que fracasó tras una enconada lucha. A Manuel Naranjo Alonso, alcalde de Tocina, le aplicaron el Bando de Guerra el 7 de octubre en San José de la Rinconada y a Manuel Romero Martín, alcalde en 1936, lo condenaron a cadena perpetua y posterior destierro. En total entre julio y agosto asesinaron 124 tocineros identificados (algunos solo por su apodo) por BG: 18 en julio, de ellos 14 en Tocina (1 de ellos por otras circunstancias), 2 en Brenes, 1 en Villanueva del Río y Minas y 1 en La Rinconada, y en agosto con fecha y lugar 12 (10 en Tocina, 1 en Sevilla y 1 en Alanís), otros 40 en Tocina, sin fecha conocida, aunque muchos tuvieron que serlo en Tocina en julio, y 53 sin fecha, ni lugar, aunque es posible que algunos murieran en julio y en Tocina. En meses posteriores otros 7 tocineros fueron asesinados por el mismo procedimiento, siendo el total 151 asesinados por BG.

Concluyendo: En los meses de julio y agosto 311 vecinos, el 81,2% del total de 383 asesinados por BG y el 61,7% del total de 504 víctimas mortales identificadas de los pueblos de la Vega Media del Guadalquivir, fueron “pasados por armas” en aplicación del Bando de Guerra dictado por el traidor Queipo de Llano, jefe en Andalucía de los militares sublevados y vértice de toda la represión. Es decir los asesinaron de forma extrajudicial, situación que abarcó desde julio del 36 a marzo del 37 para implantar con dureza el terrpr fascista. A partir de marzo de 1937 comienzan a funcionar los Tribunales Militares, posiblemente antes hubiese sido, para ellos, una perdida de tiempo imperdonable para llegar al mismo resultado: tenían muchotrabajoy tenían que hacerlo con urgencia, sin engorros burocráticos. Y lo hicieron con total premeditación, pues sabían a quienes tenían que matar: hombres y mujeres que hubiesen tenido algo que ver con el Frente Popular y las organizaciones políticas que lo formaban, con los sindicatos obreros y todos contra los suponían de ideas izquierdistas, son olvidar a sus familiares, por si acaso. Para ello, los miembros de las élites locales en los ayuntamientos nombrados al ser ocupado militarmente cada pueblo, hacían las listas, que eran refrendadas por los Comandantes de Puesto, considerados Comandantes Militares, de cada pueblo. Después los irían sacando de madrugada, poco a poco, para ser asesinados (fusilados en aplicación del Bando de Guerra) por grupos de guardias civiles y falangistas de cada pueblo en cualquier lugar de la provincia, preferentemente las tapias de un cementerio, en el que ya habían abierto una fosa o la abrirían en el acto, como ocurrió en Sevilla (Pico Reja), Tocina, Cantillana, Brenes, La Rinconada, Alcalá del Río, Villaverde del Río, Burguillos, Sanlucar la Mayo, Alanís, Guillena, Niebla o Valencina, que recibieron víctimas mortales de esta comarca.

                                                                                                        25 de agosto de 2026

FUENTES BIBLIOGRÁFICA

-MÁRQUEZ GARCÍA, José María, LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN MILITAR EN LA PROVINCIA DE SVILLA (1936-1963), Aconcagua, Sevilla, 2012; SEMBLANZA DE UNA HISTORIA INCONCLUSA, en Tocina Estudios Locales, Revista de Investigación local, n.º 3, diciembre 2014. pp. 95-126. -

-BARRAGÁN REINA, Ramón, CANTILLANA II REPÚBLICA. LA ESPERANZA ROTA. Muñoz Moya Editores, 2006; y DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA. Antifranquismo y lucha obrera en la Vega del Gua-dalquivir, Ed. Círculo Rojo, Almeria, 2014.

INVESTIGACIONES PERSONALES

-Investigaciones de Eva RUIZ FERNÁNDEZ sobre Alcalá del Río (2010), a partir de la Lista de Antonio Rosado; de Rafael ESTEVEZ GUERRERO sobre La Rinconada (S/F), y de Juan Carlos VELASCO QUILES sobre Alcalá del Río (S/F)

1. Estaba formada formadas por unidades militares, legionarios y fuerzas de orden público, acompañados de voluntarios (falangistas, requetés y otros), con camiones, ametralladoras, tanqueta, cañón del siete y medio y ambulancia. Además, junto a esta columna iba la Harka Berenguer, unidades irregulares formadas por mercenarios marroquíes.

martes, 18 de agosto de 2026

ESTIMONIOS ANTIFRANQUISTAS: Rafael Contreras Angorrilla, VECINO DE sAN jOSÉ DE LA rINCONADA

DEDICADO A RAFAEL CONTRERAS ANGORRILLLA 

DE LA ENTRVISTAS A  SUS HIJOS Ana, Rafael y María del Carmen Contreras Moreno los días 18 y 28 de enero y 3 de febrero de 2014,

                                                                                                     Ramón Barragán Reina 

Rafael Contreras Angorrilla, el Zapatero, llegó al Barrio en 1955. Era de La Puebla de Cazalla, donde había nacido el 28 de febrero de 1913, hijo de Rafael Contreras Gamarro y María Angorrilla Cabello. En su juventud, antes de 1936, fue simpatizante de la Juventud Socialista Unificada (JSU). Lo conocían en su pueblo por La Negra, dado el disfraz que usaba en los días de carnaval. Cuando su pueblo fue tomado por las fuerzas fascistas, ma­taron (le aplicaron el Bando de Guerra) a su hermano Jesús, de 21 años de edad, y él y su hermano Antonio huyeron en dirección a Málaga. Estuvo enrolado en el ejército de la Re­pública, siendo cabo en la 51ª Brigada.1 

Al finalizar la guerra fue hecho prisionero en Arenales (Granada); pasó por los campos de concentración de Padul (Granada) y de San­lúcar la Mayor (Sevilla) y la Prisión Habilitada de Heliópolis; terminó en la PPSE, donde ingresó en septiembre de 1939. Fue condenado a 14 años por el delito de Auxilio a la Re­belión Militar.2 En 1942 le concedieron la libertad condicional con orden de destierro y se estableció en Sevilla. Se casó con Ana Moreno Cárdenas, natural de Puebla de Cazalla, igual que él y que había sido pelada en 1936.3 En 1948 nació su primera hija, María del Carmen, en Puebla, donde vivieron madre e hija hasta 1955, mientras Rafael continuó vi­viendo en Sevilla, aunque iba de incógnito a verlas. 

En 1955 vuelven a vivir juntos en Se­villa, pero al poco tiempo se trasladan a San José de la Rinconada. Vivieron en Trianilla (calle San José, nº 62), donde puso una zapatería. Compaginó el trabajo de zapatero con el trabajo eventual en la Azucarera. En esta localidad nacieron, entre 1956 y 1958, sus otros cuatro hijos (tres niñas y un niño) y comenzó pronto su actividad política, reunién­dose clandestinamente, al poco de llegar con Antonio Molina Moreno, encargado del Cortijo de Juan, y Juan Medina, también zapatero, nacido en Azuaga (Badajoz), que estu­vo en la cárcel después de la guerra y fue uno de los muchos militantes anarquistas que se pasaron al PCE durante la guerra. Se reunían en la zapatería de este último, en la calle Fuentesilla. Esta actividad se acrecentó en los últimos años de la década al convertirse en dirigente local del PCE, aglutinando al conjunto de hombres que serán la base organizati­va de esos años y posteriores, imposible ya de erradicar, aunque sufrieran cárcel o perse­cución. 

Fue detenido en julio 1960, cuando el partido organizaba el Comité Provincual del Campo y s preodujo la detención s 140 militantes comunistas de la provincia de Sevilla (139 hombres y una mujer de Dos Hermanas), de ellos 34 miembros del partido (el 24,3% del total de la provincia) de la Vega Media. Ël era el secretario general del comité local de la La Rinconada. con Antonio García Romero, secretario de organización, y José Manuel Casado Vázquez, secretario de propaganda. En octubre de ese año murió Ana, su mujer. A pesar de los es­fuerzos hechos por la familia, no le dieron permiso para asistir a su entierro. 

Fue juzgado en 1961, junto a 31 de los detenidos, y fue condenado de nuevo por Rebelión Militar a 7 años de prisión y trasladado a la Prisión P. de Cáceres. Hasta allí fueron sus hijos a visitarlo en varias ocasiones, llevados por su prima Ángeles, hija de María, hermana de su mujer. Durante el tiempo que estuvo en prisión la familia recibió la ayuda del PCE. En 1963 obtuvo, como los demás, la liber­tad condicional y continuó viviendo en San José de la Rinconada.4 

Rafael Contreras Angorrilla, el Zapatero, mantendrá cierta actividad política, aunque en un segundo plano. Desde 1967 vivirá en la Bda. Almonazar, al casarse en segundas nup­cias con Concepción Pedrosa, pero mantendrá su zapatería en la calle San José, donde se­guirá reuniéndose con frecuencia por las tardes con otros miembros del PCE.5 En los últimos años de su vida fue responsable de la Agrupación local de Mayores y fue uno de los pocos que completaron la travesía desde la Guerra Civil y las cárceles franquistas a la libertad conquistada, o sea desde 1936 a 1976. Falleció en diciembre de 1980.

Rafael Contreras siempre gozó de la admiración y el cariño de todos sus compañeros de partido, debido a su humanidad, generosidad y enseñanzas. Con la misma admiración, re­conocimiento y aprecio son recordados Antonio García, Barbate, y José Manuel Casado, resaltando de ellos su entrega generosa y su trabajo político. En 1979 Rafael y Antonio y otros viejos militantes recibieron un homenaje organizado por el PCE local, reconocién­doles su capacidad, entrega y sacrificio en la lucha por la libertad.

                                                                                         18 de agosto de 2026 

 NOTAS 

1. La 51 Brigada Mixta, adscrita a la 21 División, fue organizada en los pueblos de Rioja y Tabernas (Almería) a raíz de la conquista militar-fascista de Málaga (febrero, 1937).

2. ATMTS-SE, Causa 61956, Legajo 470-16808; GARCÍA MÁRQUEZ, José María, La represión militar en la Puebla de Cazalla (1936-1943), Fundación Centro de Estudios Andaluces, 2007, pp. 255-256;

3. Pablo Moreno, hermano de Ana, había sido condenado a 3 años en 1940 y Antonio Contreras, hermano de Rafael, es­tuvo dos años en la cárcel, aunque al final sobreseyeron su causa.

4. Entrevistas a Ana, Rafael y María del Carmen Contreras Moreno los días 18 y 28 de enero y 3 de febrero de 2014, respectivamente; y entrevista a Antonio Palomino Caba el día 2.01.2010. Antonio, desde los 15 años, tuvo bastante relación con los zapateros, pues de ellos aprendió el oficio. Juan Porras, que con 16 años estuvo defendiendo la República, fue su primer maestro. Como él dice: “Los zapateros eran muy revolucionarios”.

5. Entrevista a Rafael Contreras Moreno el día 28 de enero 2014. Rafael, que vivió con su padre entre1963 y 1973, re­cuerda que las tardes que tenían reunión él iba por medio litro de vino y bacalao, que consumían mientras charlaban. En 1973 se fue a Barcelona durante cuatro años, después tuvo que hacer la mili y en 1980 se estableció en Ibiza.

 

Las entrevistas y otros documentos de archivos, me sisvieron para escribir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO. y de mi libro CANTILLANA II REPÚBLICA. LA ESPERANZA  ROTA, editado en 2006 por Muñoz Moya Editores, Brenes-Sevilla. Su nombre aparece en diversas páginas del libro.

 

jueves, 30 de julio de 2026

TESTIMONIOS ANTIFRANQUISTAS: FRANCISCO PALOMO BLANCO, VECINO DE CANTILLANA

    ENTREVISTA A FRANCISCO PALOMO BLANCO, Paco Gumersinda, de Cantillana

24 de mayo 2007

Nació el 9 de febrero de 1927. Hijo de Joaquín Palomo Marroco y Gumersinda Blanco Moreno. No pudo asistir a la Escuela pública (la de D. Francisco Lara) pues tenía que vender la berza y llegaba muy tarde, por lo que lo poco lo que aprendió se lo debe a un tal Manuel, que daba clases particulares a los chavales que no podía ir a la escuela.

Recuerda que cuando tenía 19 años, estando trabajando en Las Viñas, leía “La Madre” de Máximo Gorki. Eso motivó que Manuel Ortiz Sánchez, que era guarda de riego, comunista organizador del PCE en Cantillna, se acercara a él y entablaran conversación. Manuel Ortiz distribuía, siempre que podía, el Mundo Obrero y octavillas comunistas. Desde entonces se interesó por el Partido Comunista, hasta tal punto que un día Manuel Ortiz lo presentó a otros camaradas que se reunían en torno a una mesa y a un vaso de vino en el Bar de Luis (en el Llano). Tendría 19 años.

Con Manuel Ortiz se reunían: Manuel Esteban Reina y su hermano Julián, “El Pelón”, El Calero, Miguel Rodríguez Reina “Patagorda”, Manuel Castaño y otros. Ellos se planteaban la necesidad de que gente joven continuaran su trabajo.

Después de la mili siguió relacionándose con los comunistas y llegó a tener un círculo de influencia de unos 300 jóvenes. Era la década de los cincuenta. Con él estaban Meaito (Antonio Tirado Villalón), El Bombo, Chicharra, Remolino, Bernardo y su hermano.

En 1957, cuando el PCE aprobó la estrategia de entrar en los Sindicatos Verticales de la Dictadura, se introdujeron en “el Sindicato”, como lo llamaban en Cantillana (La Hermandad de Labradores y Ganaderos), en su sección social. Discutían sobre los precios de los productos, las peonadas, los jornales, las faenas agrícolas en general, lo que permitía estar en contacto con muchos trabajadores del campo... Algunas veces cons-tituyeron comisiones que, acompañando al Alcalde, Jesús Pérez Pueyo, quisieron entrevistarse con el Gobernador Civil para recabar fondos para los parados. Sólo una vez lo consiguieron. Las demás veces fueron recibidos por otros altos cargos de la provincia.

Además de la actividad en “el Sindicato” estaba la actividad del partido: salir en bicicleta, de noche, para Villaverde, Brenes o cerca de Carmona, recoger la propaganda (espe-cialmente el Mundo Obrero) y repartirlo clandestinamente. Ya en los años sesenta el enlace del artido era un tal Pepe o Santiago (nombres para la clandestinidad), que era del “Barrio” (San José de la Rinconada).

Con él en “el Sindicato” se reunían: Manuel Naranjo El Cuelo, Pepe Marroco, Antonio Rivero Romero “Rosquete”, Manuel de la Hera Chicharra, y otros (no se acuerda ahora de más), Bernardo. El secretario era Ricardo Parrilla. El presidente de la Hermandad de L. y G. era Carlos Serra Vázquez, heredero de la mayoría de las tierras de Eduardo Solís Olavarrieta, primer terrateniente cantillanero.

A finales de los años sesenta fue concejal por el tercio sindical en 1966. Lo eligieron en “el Sindicato” los doce miembros de la sección social (todos del PCE, según me dice). De esta forma entró a formar parte del Ayuntamiento. Fue concejal de 1967 a 1970. (Ver al final de la entrevista)

Una de las acciones, que recuerda, fue una manifestación de trabajadores que llegaron hasta la puerta del Alcalde. “La calle Buenavista estaba llena de obreros. Llegaban hasta la puerta del Ayuntamiento”, me dice. El motivo fue que se corrió el rumor de que no había dinero para seguir las obras que estaban haciendo, pero él estaba bien informado de que sí había, que era mentira. Informó a los trabajadores y se dirigieron hacia la casa del Alcalde y el Ayuntamiento. El Alcalde le manifestó que no había dinero, pero al ver tanta gente, se asustó y admitió que siguieran trabajando.

Francisco Palomo Blanco fue elegido concejal por el tercio sindical por sus compañeros en el Sindicato y quedó adscrito a las Comisiones de Gobernación y de Obras Públicas. Asistió regularmente durante los años 1967, 1968 y 1969. Ya en 1970 no aparece en las actas consultadas, porque el 25 de octubre de 1970 su puesto es declarado vacante en la Sesión Extraoirdinaria del Pleno del Ayuntamiento celebrado ese día. Dice expresamente el acta: “Vacante del tercio sindical como consecuencia de excusas, incompatibilidades, incapacidades y perdida del cargo, acordadas de conformidad con el art. 382 de la Ley, correspondiente a D. Francisco Palomo Blanco”.

Y fue porque el 11 de agosto de 1970 fueron detenidos José Romero Quintana “el Bombo”(1921), Bernardo Muñoz González (1934), Ramón Rodríguez Sánchez (1947) y Francisco Palomo Blanco. Días antes les había llegado la noticia de que en Brenes y en Villaverde otros camaradas había caído. Ellos iban a salir como otras noches, pero supieron que la Guardia Civil estaba pendiente de cualquier movimiento. Se reunieron y decidieron no salir. No obstante, el Bombo salió a repartir la propaganda. La Guardia Civil se dio cuenta de sus movimientos al encontrar los papeles secos tirados en las cunetas y lugares de trabajo. Eso significaba que podía estar cerca. Si hubiesen estado húmedos, podrían haberlos tirado al principio de la noche y estar ya lejos. Esperaron y lo sorprendieron antes de llegar al Arroyo Hondo. “Lo llevaron al Cuartel, le dieron una buena paliza, después lo trasladaron a Sevilla, donde lo torturaron hasta mas no poder”. A continuación fueron detenidos los demás, siendo llevados a Lora del Río. Allí llevaron también a José Romero, “que parecía un Cristo”. Sólo estuvo 24 horas. Tuvieron que ingresarlo urgentemente en el Hospital de Sevilla, donde murió en 1973 a consecuencias de las palizas y malos tratos que recibió. Me cuenta Paco que cuando estaban interrogándolo, llevaron a su presencia al Bombo. Verlo estremecía. El Bombo le dijo que declarara para que no le pasase igual que a él. Admitió, entonces, su pertenencia al PCE y a las Comisiones Obreras.

El día 17 de agosto fueron puestos en libertad provisional, tras el pago de las correspondientes fianzas. Fueron acusados de asociación ilícita y propaganda ilegal. En el juicio, el 21 de febrero de 1972, según consta en la sentencia 47/1972 del TOP, les acusaron de sendos delitos de propaganda ilegal y asociación ilícita, sin embargo sólo José Romero Quintana fue condenado por propaganda ilegal a la pena de 1 año de prisión menor y 10.000 ptas. de multa o 30 días de arresto en caso de impago, siendo los demás absueltos de este “delito”. Todos, incluido José Romero, fueron condenados a 9 meses y 1 día de prisión mayor por el delito de asociación ilícita. Eduardo Saborido fue condenado a 6 meses y 1 día de arresto mayor por el mismo delito. Posteriormente, el 20 de abril de 1972, fueron indultados por el TOP de la mitad de la pena que les fue impuesta. Solo tuvieron que estar en la cárcel unos tres meses, que cumplieron en la cárcel del pueblo.

Posteriormente su actividad antifranquistas quedó en segundo lugar, habían sido muchos años dedicados a luchar pacificamente contra la Dictadura. 

30 de julio de 2026 

                                                                                                                  Ramón Barragán Reina

H0Y, 30 DE JULIO, HACE 90 AÑOS QUE CANTILLANA FUE OCUPADA POR LA COLUMNA MILITAR DE JOSÉ GUTIERREZ, POR MANDATO DE QUEIPO DE LLANO, CON MUERTES EN LAS CALLES Y FUSILADOS EN EL BARRANCO. FUE EL COMIENZO DE UNA BRUTAL REPRESIÓN.

                                                                                                                          

 Esta entrevista, como otras muchas, me sisvieron para escribir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO. y de mi libro CANTILLANA II REPÚBLICA. LA ESPERANZA  ROTA, editado en 2006 por Muñoz Moya Editores, Brenes-Sevilla. Su nombre aparece en diversas páginas del libro.

 

sábado, 18 de julio de 2026

Hace 90 años: Sevilla y la Vega del Guadalquivir bajo el poder de la alianza de los militares con los terratenientes sevillanos y sus allegados

  

Hace 90 años

Sevilla y la Vega del Guadalquivir bajo el poder de la alianza de los militares con los terratenientes sevillanos y sus allegados

Ramón Barragán Reina

No es necesario relatar todos los acontecimientos que se produjeron en torno a la suble­vación militar contra la República,1 pues son de sobra conocidos, pero sí dejar constan­cia que desde el 18 de julio, con la conquista de Sevilla a sangre y fuego, por los militares sublevados al mando del traidor Queipo de Llano, que se autoproclamó general de la IIª División Militar (Andalucía), después de destituir al General de División José Fernández de Villa-Abrille, que en 1936 ostentaba el mando de la II División,  y la subsiguiente represión desatada contra los trabajadores y sus dirigentes políticos y/o sindicales, cambia radicalmente el rumbo de la Historia de España y de Andalucía. Desde el primer momento funcionó a la perfección la alianza de los mili­tares con los terratenientes sevillanos, que contó también con el apoyo decisivo del pequeño y mediano campesinado2, de toda la oligarquía sevillana, de los grupos políticos de extrema derecha: Falange, Comunión Tradicionalista (requetés), Renovación Española (monárquicos alfonsinos), de la mayoría de los votantes de la derecha (la CEDA) y de la Iglesia Católica sevillana. Esta alianza, que se dio ampliamente en Sevilla (tierra de terratenientes), es la expresión más clara de la opción realizada por la alta burguesía u oligarquía española en 1936, tras las elecciones de febrero, para recuperar de nuevo la hegemonía de clase en la sociedad española. La oligarquía terrateniente, que formaba parte de la oligarquía españo­la, jugará un importante papel en la represión, la guerra y la construcción del “Nuevo Es­tado” desde el inicio de la guerra.3

La guerra, tras el frustrado (a medias) golpe de Estado, no era una cruzada, aunque a los militares golpistas les vino bien esa definición dada por los obispos. Fue, ante todo, el episodio más dra­mático, trágico y sangriento de la lucha de clases en España, que se saldó, sin paliativos, con la derrota total de la clase obrera, del proletariado español en su conjunto y del prole­tariado agrícola en particular, y todos aquellos que querían que España entrase en una época de libertad, progreso y modernidad, rompiendo las cadenas que la atenazaba su cre­cimiento económico y el bienestar social de los españoles. Esta es para mi la definición de la Guerra española, que no fue ni una guerra entre hermanos (guerra fratricida), como dicen algunos, ni una guerra entre bandos contrarios enfrentados, como dicen otros, sino que fue una limpieza política de clase o genocidio (aniquilación o exterminio de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos), que realizaron detallada y premedita­damente con el fin de eliminar a todas las personas (en su mayoría trabajadores) que pu­diesen ser un obstáculo (real o imaginario) para sus planes de apropiación de todo el po­der político, económico, social y cultural y ponerlo al servicio de las clases dominantes, de los terratenientes y de los banqueros, y de la trasnochadas ideas que tenían sobre Espa­ña y los españoles y que impondrán a todos. Algunos historiadores (y llevan razón) lla­man holocausto4 a las consecuencias de la represión ocurrida en España desde 1936.

El terror militar-fascista, del que ningún pueblo va a quedar libre, fue, por tanto, una represión premeditada, sistemática y organizada jerarquicamente, de acuerdo con las Instrucciones de Mola5 o los Bandos de Guerra de Queipo, que irá contra todos los que habían tenido algo que ver con el Frente Popular: los militantes de los partidos y sindicatos que lo formaron o apoyaron, especial­mente los que habían sido interventores en las mesas electorales, y, también, los cene­tistas, con lo que pronto las fosas abiertas en los pueblos y en la capital (Pico Reja, Monumento y otras) se fueron llenando con las víctimas asesinadas en aplicación de los Bandos de Guerra. No fueron represalias6, aunque pudieran existir alguna que otra venganza entre vecinos. En todos los casos, los militares, incluyendo en ellos a la Guardia Civil, fueron el brazo ejecutor necesario para llevar a cabo la represión tras la ocupación de cada pue­blo, contando siempre con la estrecha colaboración de las “fuerzas vivas” (los hombres de derecha o extrema derecha) de cada uno de ellos. Por supuesto que existió también una violencia indiscriminada, que podríamos llamar “cola-teral”, pero ésta entraba perfecta­mente en sus pretensiones represivas, ya que acrecentaba aún más el terror y sembraba para siempre el pánico, puesto que para los sublevados el fin justificaba los medios.

Como muestra de que todo estaba bien preparado, el gobierno de la ciudad y de la pro­vincia recayó inmediatamente en terratenientes nombrados por Queipo de Llano, los cua­les –se daba esa circunstancia– eran grandes propietarios en la comarca de la Vega Media: Ramón de Carranza Gómez que se convirtió en alcalde de Sevilla y jefe de una columna mixta; Pedro Parias González, en gobernador civil de la provincia, y Joaquín Benjumea Burín, en presidente de la Diputación Provincial y lo que le llegó después... Todos ejercie­ron sus cargos en los momentos más intensos de la represión militar-fascista.

Ramón de Carranza, capitán de corbeta retirado, gran propietario en el municipio de La Rinconada, en El Gordillo, colaboró activamente en la liquidación sangrienta de la re­sistencia obrera en Sevilla y se destacó, además, por su represiva forma de proceder en la conquista de los pueblos al mando de la columna de falangistas y guardias civiles, que llevaba su nombre. El propio Queipo lo consideraba “más guerrillero que marino y alcal­de y un bravo que manda un grupo de bravos”7. Franco lo premió con la Medalla Mili­tar el 13 de octubre de 19368 y lo nombró, más tarde, presidente de la Diputación Pro­vincial de Sevilla (1946-1961) y procurador en Cortes entre 1946 y 1949.

Pedro Parias, coronel retirado de Caballería, cacique de Castilleja del Campo y propie­tario agrícola en Alcalá del Río, fue firmante del bando de guerra de 19 de julio (dictado por Queipo de Llano). Asesoró a Queipo en la elección de alcaldes y de otros colaborado­res idóneos. Durante la Dictadura de Primo den Rivera había sido presidente de la Dipu­tación de Sevilla. Falleció en 1938.

Joaquín Benjumea, propietario del cortijo El Castellón (La Rinconada) y con intereses en empresas sevillanas, participó en la Junta Técnica Provincial y en la Junta Técnica de Falange antes del cargo de presidente de la Diputación. Posteriormente, en mayo de 1938, será jefe del Servicio Nacional de Regiones Devastadas,9 cargo que simultaneará con el alcalde de Sevilla entre noviembre de 1938 y julio 1939, director del Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional entre marzo y octubre de 1939, ministro de Franco du­rante doce años (de 1939 a 1951, de Agricultura, Trabajo y Hacienda) y gobernador del Banco de España desde 1951 hasta 1963, año en el que murió. Él y el militar y terrate­niente sevillano, Luis Alarcón de la Lastra (1891-1971), conocido por su oposición fron­tal a la República y elemento importante en la alianza de los militares con los latifundis­tas, fueron “los cerebros de la economía de guerra implantada por Queipo” y activos reor­ganizadores de la vida administrativa y económica del “Nuevo Estado” a partir de 1939. Luis Alarcón fue Ministro de Industria y Comercio entre 1939 y 1940.10

No se quedaron atrás otros activos terratenientes sevillanos enemigos de la República. José Huesca Rubio, defensor incansable de los intereses de los terratenientes sevillanos y vinculado al proyecto del canal de riegos de la Vega desde el principio, fue confirmado por Queipo como presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Valle Inferior en noviembre de 1936, de la que lo era desde 1933, siendo el delegado militar Gonzalo Brio­nes Medina, también nombrado por Queipo de Llano. Adolfo Rodríguez Jurado de la Hera, sevillano, dirigente de la poderosa ANPFR y diputado en 1933 por el PAE, sería miembro de la comisión que elaboró el “dictamen sobre la ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936” para dar “legitimidad jurídica” a la sublevación militar contra la II República, publicado en abril de 1939, y fue Consejero Nacional y Procurador en Cortes por designación directa del dictador Francisco Franco desde 1943 hasta 1961.

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1. A esta sublevación los militares la llamaron “Alzamiento Nacional”, porque consideraban que su acción había sido se­guida por el levantamiento o alzamiento del pueblo en armas contra el gobierno ilegitimo y tirano de la República, algo que era mentira, pues en realidad había sido una sublevación militar ilegal e ilegitima contra el poder constitucional democráti­co de la II República y su último Gobierno legítimamente elegido en unas elecciones libres y democráticas. Además, se apropiaron del adjetivo nacional para todo, pues se consideraban los auténticos españoles en exclusiva.

2. Este campesinado, claramente derechizado desde antes de la dictadura de Primo de Rivera, se sintió perjudicado por las medidas y leyes de los Gobiernos del primer bienio republicano, abrazando progresivamente posturas antidemocráticas y antirrepublicanas. Al final se deslizaron hacia posiciones fascistas, con un claro apoyo a la sublevación militar y se con­virtió en la base social de Falange, junto a obreros desclasados, sometidos a sus patronos, o simplemente equivocados. También se acercaron a la Comunión Tradicionalista. Un proceso similar ocurrió en Francia y en Alemania, donde daría su apoyo al nazismo de Hitler (Véase: GARRIDO GONZÁLEZ, L., Politización del campesinado en los siglos XIX y XX, en Historia Agraria, nº 41, abril 2007, especialmente las pp. 144-147 y la p. 148).

3. PRESTON, Paul, Latifundistas y militares en la represión del Sur, en: VV.AA., Dos siglos de imagen de Andalu­cía, Centro de Estudios Andaluces, Sevilla, 2006, pp. 25-40, especialmente las pp. 37 y 38, sobre Sevilla y su provincia.

4. Holocausto significa, según el Diccionario de la RAE, gran matanza de seres humanos, a lo que se podría añadir: que tiene como fin exterminar un grupo social, según otras definiciones.

5. Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vaci­lación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secre­tamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado” (E. Mola, Instrucción Reservada. Base 5ª. Mayo 1936).

6. Según el Diccionario de la RAE, represalia es el mal que una persona causa a otra en venganza o satisfacción de un agravio, y represión: la acción que parte generalmente del poder para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales.

7. ABC de Sevilla, 28.07.1936, p. 4. Fue presidente de la Diputación Provincial de Sevilla (1946-1961), nombrado por Franco y presidente del Sevilla FC entre 1957 y 1961, cuando la construcción de su estadio. Como Alcalde redujo drástica­mente el número de escuelas públicas para ahorrar gastos municipales.

 
8. BOE, de 19.10.1936.

9. Fue uno de los organismos del Nuevo Estado naciente que utilizó presos políticos en los trabajos.

 

10. Diario de Sevilla, Dos hombres claves entre 1936-1963 (13.02.2008). Su hijo José Ignacio Benjumea Medina murió en Madrid el 18 de julio de 1936 en un enfrentamiento con los Guardias de Asalto.

 

FUENTE

BARRAGÁN REINA, RAMÓN "DELA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA. Antifranquismo y lucha obrera en la Vega Media del Guadalquivir, 1939-1976. Editorial Circulo Rojo, Almeria, 2014.