jueves, 30 de julio de 2026

TESTIMONIOS ANTIFRANQUISTAS: FRANCISCO PALOMO BLANCO, VECINO DE CANTILLANA

    ENTREVISTA A FRANCISCO PALOMO BLANCO, Paco Gumersinda, de Cantillana

24 de mayo 2007

Nació el 9 de febrero de 1927. Hijo de Joaquín Palomo Marroco y Gumersinda Blanco Moreno. No pudo asistir a la Escuela pública (la de D. Francisco Lara) pues tenía que vender la berza y llegaba muy tarde, por lo que lo poco lo que aprendió se lo debe a un tal Manuel, que daba clases particulares a los chavales que no podía ir a la escuela.

Recuerda que cuando tenía 19 años, estando trabajando en Las Viñas, leía “La Madre” de Máximo Gorki. Eso motivó que Manuel Ortiz Sánchez, que era guarda de riego, comunista organizador del PCE en Cantillna, se acercara a él y entablaran conversación. Manuel Ortiz distribuía, siempre que podía, el Mundo Obrero y octavillas comunistas. Desde entonces se interesó por el Partido Comunista, hasta tal punto que un día Manuel Ortiz lo presentó a otros camaradas que se reunían en torno a una mesa y a un vaso de vino en el Bar de Luis (en el Llano). Tendría 19 años.

Con Manuel Ortiz se reunían: Manuel Esteban Reina y su hermano Julián, “El Pelón”, El Calero, Miguel Rodríguez Reina “Patagorda”, Manuel Castaño y otros. Ellos se planteaban la necesidad de que gente joven continuaran su trabajo.

Después de la mili siguió relacionándose con los comunistas y llegó a tener un círculo de influencia de unos 300 jóvenes. Era la década de los cincuenta. Con él estaban Meaito (Antonio Tirado Villalón), El Bombo, Chicharra, Remolino, Bernardo y su hermano.

En 1957, cuando el PCE aprobó la estrategia de entrar en los Sindicatos Verticales de la Dictadura, se introdujeron en “el Sindicato”, como lo llamaban en Cantillana (La Hermandad de Labradores y Ganaderos), en su sección social. Discutían sobre los precios de los productos, las peonadas, los jornales, las faenas agrícolas en general, lo que permitía estar en contacto con muchos trabajadores del campo... Algunas veces cons-tituyeron comisiones que, acompañando al Alcalde, Jesús Pérez Pueyo, quisieron entrevistarse con el Gobernador Civil para recabar fondos para los parados. Sólo una vez lo consiguieron. Las demás veces fueron recibidos por otros altos cargos de la provincia.

Además de la actividad en “el Sindicato” estaba la actividad del partido: salir en bicicleta, de noche, para Villaverde, Brenes o cerca de Carmona, recoger la propaganda (espe-cialmente el Mundo Obrero) y repartirlo clandestinamente. Ya en los años sesenta el enlace del artido era un tal Pepe o Santiago (nombres para la clandestinidad), que era del “Barrio” (San José de la Rinconada).

Con él en “el Sindicato” se reunían: Manuel Naranjo El Cuelo, Pepe Marroco, Antonio Rivero Romero “Rosquete”, Manuel de la Hera Chicharra, y otros (no se acuerda ahora de más), Bernardo. El secretario era Ricardo Parrilla. El presidente de la Hermandad de L. y G. era Carlos Serra Vázquez, heredero de la mayoría de las tierras de Eduardo Solís Olavarrieta, primer terrateniente cantillanero.

A finales de los años sesenta fue concejal por el tercio sindical en 1966. Lo eligieron en “el Sindicato” los doce miembros de la sección social (todos del PCE, según me dice). De esta forma entró a formar parte del Ayuntamiento. Fue concejal de 1967 a 1970. (Ver al final de la entrevista)

Una de las acciones, que recuerda, fue una manifestación de trabajadores que llegaron hasta la puerta del Alcalde. “La calle Buenavista estaba llena de obreros. Llegaban hasta la puerta del Ayuntamiento”, me dice. El motivo fue que se corrió el rumor de que no había dinero para seguir las obras que estaban haciendo, pero él estaba bien informado de que sí había, que era mentira. Informó a los trabajadores y se dirigieron hacia la casa del Alcalde y el Ayuntamiento. El Alcalde le manifestó que no había dinero, pero al ver tanta gente, se asustó y admitió que siguieran trabajando.

Francisco Palomo Blanco fue elegido concejal por el tercio sindical por sus compañeros en el Sindicato y quedó adscrito a las Comisiones de Gobernación y de Obras Públicas. Asistió regularmente durante los años 1967, 1968 y 1969. Ya en 1970 no aparece en las actas consultadas, porque el 25 de octubre de 1970 su puesto es declarado vacante en la Sesión Extraoirdinaria del Pleno del Ayuntamiento celebrado ese día. Dice expresamente el acta: “Vacante del tercio sindical como consecuencia de excusas, incompatibilidades, incapacidades y perdida del cargo, acordadas de conformidad con el art. 382 de la Ley, correspondiente a D. Francisco Palomo Blanco”.

Y fue porque el 11 de agosto de 1970 fueron detenidos José Romero Quintana “el Bombo”(1921), Bernardo Muñoz González (1934), Ramón Rodríguez Sánchez (1947) y Francisco Palomo Blanco. Días antes les había llegado la noticia de que en Brenes y en Villaverde otros camaradas había caído. Ellos iban a salir como otras noches, pero supieron que la Guardia Civil estaba pendiente de cualquier movimiento. Se reunieron y decidieron no salir. No obstante, el Bombo salió a repartir la propaganda. La Guardia Civil se dio cuenta de sus movimientos al encontrar los papeles secos tirados en las cunetas y lugares de trabajo. Eso significaba que podía estar cerca. Si hubiesen estado húmedos, podrían haberlos tirado al principio de la noche y estar ya lejos. Esperaron y lo sorprendieron antes de llegar al Arroyo Hondo. “Lo llevaron al Cuartel, le dieron una buena paliza, después lo trasladaron a Sevilla, donde lo torturaron hasta mas no poder”. A continuación fueron detenidos los demás, siendo llevados a Lora del Río. Allí llevaron también a José Romero, “que parecía un Cristo”. Sólo estuvo 24 horas. Tuvieron que ingresarlo urgentemente en el Hospital de Sevilla, donde murió en 1973 a consecuencias de las palizas y malos tratos que recibió. Me cuenta Paco que cuando estaban interrogándolo, llevaron a su presencia al Bombo. Verlo estremecía. El Bombo le dijo que declarara para que no le pasase igual que a él. Admitió, entonces, su pertenencia al PCE y a las Comisiones Obreras.

El día 17 de agosto fueron puestos en libertad provisional, tras el pago de las correspondientes fianzas. Fueron acusados de asociación ilícita y propaganda ilegal. En el juicio, el 21 de febrero de 1972, según consta en la sentencia 47/1972 del TOP, les acusaron de sendos delitos de propaganda ilegal y asociación ilícita, sin embargo sólo José Romero Quintana fue condenado por propaganda ilegal a la pena de 1 año de prisión menor y 10.000 ptas. de multa o 30 días de arresto en caso de impago, siendo los demás absueltos de este “delito”. Todos, incluido José Romero, fueron condenados a 9 meses y 1 día de prisión mayor por el delito de asociación ilícita. Eduardo Saborido fue condenado a 6 meses y 1 día de arresto mayor por el mismo delito. Posteriormente, el 20 de abril de 1972, fueron indultados por el TOP de la mitad de la pena que les fue impuesta. Solo tuvieron que estar en la cárcel unos tres meses, que cumplieron en la cárcel del pueblo.

Posteriormente su actividad antifranquistas quedó en segundo lugar, habían sido muchos años dedicados a luchar pacificamente contra la Dictadura. 

30 de julio de 2026 

                                                                                                                  Ramón Barragán Reina

H0Y, 30 DE JULIO, HACE 90 AÑOS QUE CANTILLANA FUE OCUPADA POR LA COLUMNA MILITAR DE JOSÉ GUTIERREZ, POR MANDATO DE QUEIPO DE LLANO, CON MUERTES EN LAS CALLES Y FUSILADOS EN EL BARRANCO. FUE EL COMIENZO DE UNA BRUTAL REPRESIÓN.

                                                                                                                          

 Esta entrevista, como otras muchas, me sisvieron para escribir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO. y de mi libro CANTILLANA II REPÚBLICA. LA ESPERANZA  ROTA, editado en 2006 por Muñoz Moya Editores, Brenes-Sevilla. Su nombre aparece en diversas páginas del libro.

 

sábado, 18 de julio de 2026

Hace 90 años: Sevilla y la Vega del Guadalquivir bajo el poder de la alianza de los militares con los terratenientes sevillanos y sus allegados

  

Hace 90 años

Sevilla y la Vega del Guadalquivir bajo el poder de la alianza de los militares con los terratenientes sevillanos y sus allegados

Ramón Barragán Reina

No es necesario relatar todos los acontecimientos que se produjeron en torno a la suble­vación militar contra la República,1 pues son de sobra conocidos, pero sí dejar constan­cia que desde el 18 de julio, con la conquista de Sevilla a sangre y fuego, por los militares sublevados al mando del traidor Queipo de Llano, que se autoproclamó general de la IIª División Militar (Andalucía), después de destituir al General de División José Fernández de Villa-Abrille, que en 1936 ostentaba el mando de la II División,  y la subsiguiente represión desatada contra los trabajadores y sus dirigentes políticos y/o sindicales, cambia radicalmente el rumbo de la Historia de España y de Andalucía. Desde el primer momento funcionó a la perfección la alianza de los mili­tares con los terratenientes sevillanos, que contó también con el apoyo decisivo del pequeño y mediano campesinado2, de toda la oligarquía sevillana, de los grupos políticos de extrema derecha: Falange, Comunión Tradicionalista (requetés), Renovación Española (monárquicos alfonsinos), de la mayoría de los votantes de la derecha (la CEDA) y de la Iglesia Católica sevillana. Esta alianza, que se dio ampliamente en Sevilla (tierra de terratenientes), es la expresión más clara de la opción realizada por la alta burguesía u oligarquía española en 1936, tras las elecciones de febrero, para recuperar de nuevo la hegemonía de clase en la sociedad española. La oligarquía terrateniente, que formaba parte de la oligarquía españo­la, jugará un importante papel en la represión, la guerra y la construcción del “Nuevo Es­tado” desde el inicio de la guerra.3

La guerra, tras el frustrado (a medias) golpe de Estado, no era una cruzada, aunque a los militares golpistas les vino bien esa definición dada por los obispos. Fue, ante todo, el episodio más dra­mático, trágico y sangriento de la lucha de clases en España, que se saldó, sin paliativos, con la derrota total de la clase obrera, del proletariado español en su conjunto y del prole­tariado agrícola en particular, y todos aquellos que querían que España entrase en una época de libertad, progreso y modernidad, rompiendo las cadenas que la atenazaba su cre­cimiento económico y el bienestar social de los españoles. Esta es para mi la definición de la Guerra española, que no fue ni una guerra entre hermanos (guerra fratricida), como dicen algunos, ni una guerra entre bandos contrarios enfrentados, como dicen otros, sino que fue una limpieza política de clase o genocidio (aniquilación o exterminio de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos), que realizaron detallada y premedita­damente con el fin de eliminar a todas las personas (en su mayoría trabajadores) que pu­diesen ser un obstáculo (real o imaginario) para sus planes de apropiación de todo el po­der político, económico, social y cultural y ponerlo al servicio de las clases dominantes, de los terratenientes y de los banqueros, y de la trasnochadas ideas que tenían sobre Espa­ña y los españoles y que impondrán a todos. Algunos historiadores (y llevan razón) lla­man holocausto4 a las consecuencias de la represión ocurrida en España desde 1936.

El terror militar-fascista, del que ningún pueblo va a quedar libre, fue, por tanto, una represión premeditada, sistemática y organizada jerarquicamente, de acuerdo con las Instrucciones de Mola5 o los Bandos de Guerra de Queipo, que irá contra todos los que habían tenido algo que ver con el Frente Popular: los militantes de los partidos y sindicatos que lo formaron o apoyaron, especial­mente los que habían sido interventores en las mesas electorales, y, también, los cene­tistas, con lo que pronto las fosas abiertas en los pueblos y en la capital (Pico Reja, Monumento y otras) se fueron llenando con las víctimas asesinadas en aplicación de los Bandos de Guerra. No fueron represalias6, aunque pudieran existir alguna que otra venganza entre vecinos. En todos los casos, los militares, incluyendo en ellos a la Guardia Civil, fueron el brazo ejecutor necesario para llevar a cabo la represión tras la ocupación de cada pue­blo, contando siempre con la estrecha colaboración de las “fuerzas vivas” (los hombres de derecha o extrema derecha) de cada uno de ellos. Por supuesto que existió también una violencia indiscriminada, que podríamos llamar “cola-teral”, pero ésta entraba perfecta­mente en sus pretensiones represivas, ya que acrecentaba aún más el terror y sembraba para siempre el pánico, puesto que para los sublevados el fin justificaba los medios.

Como muestra de que todo estaba bien preparado, el gobierno de la ciudad y de la pro­vincia recayó inmediatamente en terratenientes nombrados por Queipo de Llano, los cua­les –se daba esa circunstancia– eran grandes propietarios en la comarca de la Vega Media: Ramón de Carranza Gómez que se convirtió en alcalde de Sevilla y jefe de una columna mixta; Pedro Parias González, en gobernador civil de la provincia, y Joaquín Benjumea Burín, en presidente de la Diputación Provincial y lo que le llegó después... Todos ejercie­ron sus cargos en los momentos más intensos de la represión militar-fascista.

Ramón de Carranza, capitán de corbeta retirado, gran propietario en el municipio de La Rinconada, en El Gordillo, colaboró activamente en la liquidación sangrienta de la re­sistencia obrera en Sevilla y se destacó, además, por su represiva forma de proceder en la conquista de los pueblos al mando de la columna de falangistas y guardias civiles, que llevaba su nombre. El propio Queipo lo consideraba “más guerrillero que marino y alcal­de y un bravo que manda un grupo de bravos”7. Franco lo premió con la Medalla Mili­tar el 13 de octubre de 19368 y lo nombró, más tarde, presidente de la Diputación Pro­vincial de Sevilla (1946-1961) y procurador en Cortes entre 1946 y 1949.

Pedro Parias, coronel retirado de Caballería, cacique de Castilleja del Campo y propie­tario agrícola en Alcalá del Río, fue firmante del bando de guerra de 19 de julio (dictado por Queipo de Llano). Asesoró a Queipo en la elección de alcaldes y de otros colaborado­res idóneos. Durante la Dictadura de Primo den Rivera había sido presidente de la Dipu­tación de Sevilla. Falleció en 1938.

Joaquín Benjumea, propietario del cortijo El Castellón (La Rinconada) y con intereses en empresas sevillanas, participó en la Junta Técnica Provincial y en la Junta Técnica de Falange antes del cargo de presidente de la Diputación. Posteriormente, en mayo de 1938, será jefe del Servicio Nacional de Regiones Devastadas,9 cargo que simultaneará con el alcalde de Sevilla entre noviembre de 1938 y julio 1939, director del Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional entre marzo y octubre de 1939, ministro de Franco du­rante doce años (de 1939 a 1951, de Agricultura, Trabajo y Hacienda) y gobernador del Banco de España desde 1951 hasta 1963, año en el que murió. Él y el militar y terrate­niente sevillano, Luis Alarcón de la Lastra (1891-1971), conocido por su oposición fron­tal a la República y elemento importante en la alianza de los militares con los latifundis­tas, fueron “los cerebros de la economía de guerra implantada por Queipo” y activos reor­ganizadores de la vida administrativa y económica del “Nuevo Estado” a partir de 1939. Luis Alarcón fue Ministro de Industria y Comercio entre 1939 y 1940.10

No se quedaron atrás otros activos terratenientes sevillanos enemigos de la República. José Huesca Rubio, defensor incansable de los intereses de los terratenientes sevillanos y vinculado al proyecto del canal de riegos de la Vega desde el principio, fue confirmado por Queipo como presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Valle Inferior en noviembre de 1936, de la que lo era desde 1933, siendo el delegado militar Gonzalo Brio­nes Medina, también nombrado por Queipo de Llano. Adolfo Rodríguez Jurado de la Hera, sevillano, dirigente de la poderosa ANPFR y diputado en 1933 por el PAE, sería miembro de la comisión que elaboró el “dictamen sobre la ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936” para dar “legitimidad jurídica” a la sublevación militar contra la II República, publicado en abril de 1939, y fue Consejero Nacional y Procurador en Cortes por designación directa del dictador Francisco Franco desde 1943 hasta 1961.

                                                                                                                    18 de julio de 2026

1. A esta sublevación los militares la llamaron “Alzamiento Nacional”, porque consideraban que su acción había sido se­guida por el levantamiento o alzamiento del pueblo en armas contra el gobierno ilegitimo y tirano de la República, algo que era mentira, pues en realidad había sido una sublevación militar ilegal e ilegitima contra el poder constitucional democráti­co de la II República y su último Gobierno legítimamente elegido en unas elecciones libres y democráticas. Además, se apropiaron del adjetivo nacional para todo, pues se consideraban los auténticos españoles en exclusiva.

2. Este campesinado, claramente derechizado desde antes de la dictadura de Primo de Rivera, se sintió perjudicado por las medidas y leyes de los Gobiernos del primer bienio republicano, abrazando progresivamente posturas antidemocráticas y antirrepublicanas. Al final se deslizaron hacia posiciones fascistas, con un claro apoyo a la sublevación militar y se con­virtió en la base social de Falange, junto a obreros desclasados, sometidos a sus patronos, o simplemente equivocados. También se acercaron a la Comunión Tradicionalista. Un proceso similar ocurrió en Francia y en Alemania, donde daría su apoyo al nazismo de Hitler (Véase: GARRIDO GONZÁLEZ, L., Politización del campesinado en los siglos XIX y XX, en Historia Agraria, nº 41, abril 2007, especialmente las pp. 144-147 y la p. 148).

3. PRESTON, Paul, Latifundistas y militares en la represión del Sur, en: VV.AA., Dos siglos de imagen de Andalu­cía, Centro de Estudios Andaluces, Sevilla, 2006, pp. 25-40, especialmente las pp. 37 y 38, sobre Sevilla y su provincia.

4. Holocausto significa, según el Diccionario de la RAE, gran matanza de seres humanos, a lo que se podría añadir: que tiene como fin exterminar un grupo social, según otras definiciones.

5. Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vaci­lación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secre­tamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado” (E. Mola, Instrucción Reservada. Base 5ª. Mayo 1936).

6. Según el Diccionario de la RAE, represalia es el mal que una persona causa a otra en venganza o satisfacción de un agravio, y represión: la acción que parte generalmente del poder para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales.

7. ABC de Sevilla, 28.07.1936, p. 4. Fue presidente de la Diputación Provincial de Sevilla (1946-1961), nombrado por Franco y presidente del Sevilla FC entre 1957 y 1961, cuando la construcción de su estadio. Como Alcalde redujo drástica­mente el número de escuelas públicas para ahorrar gastos municipales.

 
8. BOE, de 19.10.1936.

9. Fue uno de los organismos del Nuevo Estado naciente que utilizó presos políticos en los trabajos.

 

10. Diario de Sevilla, Dos hombres claves entre 1936-1963 (13.02.2008). Su hijo José Ignacio Benjumea Medina murió en Madrid el 18 de julio de 1936 en un enfrentamiento con los Guardias de Asalto.

 

FUENTE

BARRAGÁN REINA, RAMÓN "DELA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA. Antifranquismo y lucha obrera en la Vega Media del Guadalquivir, 1939-1976. Editorial Circulo Rojo, Almeria, 2014. 

lunes, 29 de junio de 2026

TESTIMONIOS ANTIFRANQUISTAS: BARTOLOMÉ REYES RODRÍGUEZ, VECINO DE VILLAVER DEL RÍO

  

DE LA ENTREVISTA A BARTOLOMÉ REYES RODRÍGUEZ el día 14 de abril 2010

Nació el 24 de septiembre de 1938, en Sevilla, pero vivió siempre en Villaverde del Río. Padre: Juan Reyes García, de Real de la Jara (sEVILLA), trabajador del campo. Madre: Bernarda Rodríguez Delgado, natural de Villaverde del Río. Ninguno de los dos tuvieron actividad política. 

Vivió en el Barrio San Sebastián, “el Barrio”, el barrio más pobres de Villaverde del Río

Su infancia, como la de muchos, fue dura, con muchas necesidades, pasando hambre y yendo descalzo. Su padre trabajaba en el campo, pero con muchas temporadas parado. En aquella época no había regadío. No pudo ir a la escuela. Iba a clases particulares que algunos del barrio daban (Juan Orejuela, Adolfo y otros). Pagada una peseta.

A los 12 ó 13 años, hacia 1950 ó 1951, comienza a trabajar, junto a su padre, como cortador de hilos en las cosechadoras de trigo, que era en lo que trabajaba su padre. Ganaba 6 pesetas y los hombres ganaban entre 15 y 25 pesetas.

Pronto, como consecuencia de su rebeldía contra el sistema y contra las injusticias sociales, entra en el PCE, en 1955, de la mano de Antonio Álvarez, uno de los principales militantes de Villaverde del Río. Sus primeras actividades consistieron en llevar a Álvarez en bicicleta a Brenes, Cantillana, San José de la Rinconada, a Alcalá del Río y otros pueblos para verse con los comunistas de esas localidades.

Al hilo de la política de reconciliación nacional del PCE, que crea nueva actividad: la entrada en el “Sindicato”, en la Sección Social de la Hermandad de Agricultores y Ganaderos. En Villaverde se plantearon participar en las elecciones sindicales (tuvieron que ser las de 1957, pues me dice que tenía 19 años) , siendo elegidos: José Vera, Juan Orejuela, Antonio Trigo y él como enlaces sindicales. Algunos no pertenecían al PCE.

En aquella época comienza un incipiente movimiento obrero, la gente empieza a reclamar, a manifestarse y a poder hacer convenios colectivos (Ley del 58). Hay huelgas locales o de cuadrillas en los tajos...

Los elegidos como pudieron tener reuniones y asambleas de trabajadores. En una de ellas él propuso que los señoritos dieran tierras a los trabajadores por en porcentaje sobre cosecha... Me dice que hubo huelga en 1959 y que sólo un señorito, Rafael Solís (primo del Solís de Cantillana) aceptó sus planteamientos: puso 1.000 ha. para arrendamientos al 30 % (el 70 % para el que trabajaba la tierra), dándoles semillas, abonos y aperos de labranza... Esta realidad duró 20 años en Villaverde del Río. Poco a poco se fue acabando por diversas razones...

Antes de irse a la mili, iba a Villaverde Fernando Soto, líder comunista sevillano, que hacía de enlace de la dirección del partido con ellos.

Conoció a Emilio Rodríguez, en la comida que se celebró en la s fiestas de la Virgen del Águila (Alcalá de Guadaira) en 1957 ó 58, a Julián Grimau (Alfonso), Miguel Caballero Vaca y Juan Menor,1 que estuvo en su casamiento o en el bautizo de su primer hijo. Juan Menor lo llamaba “José Diaz”. La comida se celebró como forma de unir a los miembros del PCE que estaban organizando el Comité Provincial del Campo. Asistieron los comité locales ya constituidos, entre ellos el de Villaverde del Río.

Cuando en 1960 detienen a 140 comunistas, que estaban implicando el la organización del Comité Ptovincial Bartolomé estaba en la mili (se debió incorporar en 1959, a finales del año), por eso no pudieron detenerlo.

Él no se había enterado hasta que un día, que está de permiso, se encuentra en el tren a la mujer de Rafael Contreras Zapatero, de San José de la Rinconada, , que le cuenta lo que estaba ocurriendo... Sin pensarlo se va a Alcalá de Guadaira a avisar a los compañeros de allí. Él había estado en Alcalá en una reunión, la de las fiestas de la Virgen del Aguila, unos meses antes. Se tira dos días buscando a los camaradas. Sólo encontrá a un tal “Frasquito”, que lo despachó sin más... Volvió al cuartel, donde lo metieron un mes en el calabozo por haber llegado después de la fecha y hora en la que tenía que haber llegado.

Durante la mili, donde fue cabo, daba información a Manuel Algaba Alfonseca de Brenes, y éste la transmitía a la Pirenaica (REI). (Se deduce que Manuel Algaba era el enlace con la emisora del PCE, entre otras cosas).

Estando aún en la mili fue a visitar a Emilio Rodríguez, de Alcalá de Guadaira, a la cárcel. Éste le propuso que reorganizara el PCE en los pueblos.

En 1962 se casa con Hortensia Venteo Merino, que vivía en una choza en Montegil, aunque había nacido en Guarromán (Jaen). La boda se celebró en Castilblanco de los Arroyos. Vivió un tiempo en en la choza...

También en 1962 se entrevista con Miguel Caballero Vacas, de Córdoba, y comienza el trabajo de reorganización de los pueblos: llevar Mundo Obrero y propaganda y organizar el partido donde no había nada. Visitará Pruna, Cantillana, Brenes, Puebla de Cazalla, Badalatosa, Herrera, Morón, Puebla del Río, Coria del Río y muchos más, incluido Villaverde del Río, su pueblo. El partido lo liberó pegándole 1500 ptas al mes. Él para que nadie sospechara puso un negocio de venta de petróleo en su casa y en la calle. El petróleo lo repartía con una bicicleta, con la que iba de pueblo en pueblo. Un latón de 50 litros se lo partieron por la mitad, de tal forma que en una mitad llevaba los elemplares de Mundo Obrero y la propaganda comunista, y en la otra mitad las garrafas de petróleo. Con su bicicleta recorrió la provincia: Cantillana, Brenes, Rinconada, Puebla del Río, Coria... A la bicicleta le llamaban la Galga (nombre que se lo puso Juan Menor).

Una vez en Badalatosa dieron un chivatazo a la Guardia Civil, que lo esperaba en el lugar convenido. Un compañero que se enteró paró el autobús antes de llegar al pueblo y le pidió que se bajara. Informado de lo que podía ocurrir, se fue andando hasta Puente Genil y desde allí volvió a Villaverde.

Durante este periodo de su vida, que dura hasta 1965, por indicaciones de Juan Menor, compartió la dirección del Comité de la comarca del Canal (de la Vega del Guadalquivir) con Antonio García Romero de San José de la Rinconada, que salió de la cárcel en 1963. Antonio era el responsable político y él el responsable de organización y propaganda...

Entre 1962 y 1966 había en Villaverde del Río, de que habíoa 39 militantes del PCE. Algunos de ellas eran: Antonio Prada, Fernando Franco, José García, Fermín Galán, Manuel García el Malagueño, etc... Siguieron... pero no se acuerda de más. Miguel, Francisco y Pepe “los Enanitos”,

A finales de 1965 se va a trabajar a Alemania unos 5 ó 6 meses. Cuando vuelve, invierte el dinero que había ganado en sembrar de algodón en 14 ha. arrendadas. Fue una ruina debido a las plagas que acabaron con el algodón... Estaba endeudado con el banco, al que le había pedido 150.000 ptas, por lo que decidió irse a Argentina con su mujer. Trabajó en Marcopa, cerca de Buenos Aires, en una Estancia, de guarda de vacas... Estuvo un año. Pasó a Ciudad de la Plata donde también trabajó en una vaquería, pero sufrió un accidente... por lo que se pasó a la albañilería. De albañil trabajó hasta 1974, año en el que vuelven a España. Tras su vuelta no tuvo ya una actividad política destacada...

 NOTA

1.    Los tres fueron enviados por el PCE para impulsar la creación del Comité Provincial del Campo, como instrumento para coordinación de las acciones reivindicativas en el campo sevillano.

  Gracias, Bartolomé 

29 de junio de 2026 

                                                                                                                            Ramón Barragán Reina

 Esta entrevista, como otras muchas, me sisvieron para escrobir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO.  Su nombre aparece en diversas páginas del libro.

Como han quedado algunos aspectos de la entrvista sin poder publicarlos en esta entrada, dada la extensión de su entrevista, se pùblicarán proximamente. 

 

martes, 9 de junio de 2026

TESTIMONIOS ANTIFRANQUISTAS: FRANCISCO BLANDÓN MARTÍN, VECINO DE LA ALGABA

  

De la entrevista a Francisco Blandón Martín el 4 de noviembre de 2011

Francisco Blandón Martín nació el 5 de enero de 1938 en El Real de la Jara (Sevilla). Su padre: José Blandón Muñino, y su madre: Dolores Martín Domínguez. Tuvieron tres hijos: uno en 1934, otro en 1936 y el último, Francisco, en 1938. 

Durante el tiempo que vivieron en El Real de la Jara, a un tío suyo, Asencio, lo buscaban los militares y falangistas para matarlo en 1936. Se escondió en el cementerio y su abuelo, padre del escondido, iba a llevarle comida, que le tiraba por la tapia. Al final escapó vestido de cura, con unas ropas que le echaron. Pero no tuvo suerte: lo detuvieron. Su padre también estuvo detenido. Su padre y sus tíos etaban muy vigilados por la Guardia Ci­vil. Era una familia de izquierdas, comunistas, según él. Por ello -supongo- se trasladaron a La Algaba, cuando Francisco tenía 11 meses, en febrero de 1939. Vivieron en El Aral, un barrio de La Algaba, donde había chozas. Ellos, en un patio de vecinos, en el que vivían 14 familias… Su padre hacía carbón en boliches, trabajaba de zapatero y se iba a descorchar los alcornoques cada temporada.

Francisco no fue a la escuela. Aprendió lo que su madre y una mujer que daba clases particulares le enseñaron. A los 10 u 11 años trabajaba en el campo escardando. Ganaba 7 ptas. Los hombres 11-15 ptas. Era ya 1948 ó 1949. Los años cuarenta fueron durísimos... Su madre también trabajaba en Sevilla, lavándole la ropa a gente rica.

Su afición favorita fue la lectura de tebeos y novelas del oeste, las de Marcial Lafuente Estefanía, y después se pasó a las novelas policiacas. Entonces las novelas o los tebeos se cambiaban en la tienda por una gorda.

A los 14 años le nace ya la rebeldía, que pronto se transformará en conciencia obrera y en acción frente a las injusticias contra los trabajadores. En las cuadrillas en las que traba­jaba llevaba la voz cantante, exigiendo mejoras en los salariales y mejoras en el trabajo, adquiriendo fama de revolucionario.

En 1958, trabajando en la construcción en Sevilla, conoció a comunistas de la Vereda de los Solares, de La Rinconada, que le animaron a in­gresar en el PCE. Así lo hizo y quedó vinculado a la célula de la Vereda. “Se reunían unos 14 camaradas,” me asegura. Su principal actividad antifranquista consistió en recoger el Mundo Obrero, cumpliendo las normas de la clandestinidad, y repartirlos en La Algaba a las personas que el creía le podía interesar y no lo iban a delatar, con el objetivo de organizar el partido en esta localidad. En esta tarea trabajó intensamente sin dejar de defender en los tajos a los trabajadores, como líder sindical, que es lo que ha sido toda su vida.

En 1959 se fue la mili. Cuando volvió, comenzó a reunirse en un taller de loza, y salía por donde podían, con otros vecinos: Francisco Molina (conserje colegio Vicente Aleixandre), Juan Mirlo, Luis Carmona y Juan Allora.

Desde 1962, y durante 14 años, iba tres meses a trabajar a Francia, a la remolacha, y el resto del año trabajaba en La Algaba o en Sevilla. Logró reunir a un grupo más numeroso de algabeños en los años sesenta, que serán las bases del PCE y de CCOO en La Algaba, cuando se organizaron definitivamente a finales de los sesenta, siendo el primer secretario general de CC.OO. de La Algaba. Desde 1979 hasta 2007 (veintiocho años) fue concejal del Ayuntamiento de La Algaba, que presidió José María Torres Zapico durante 24 años.

El trabajo de José María Torres Zapico desde que en 1971 se dedicó con intensidad a organizar ael PCE en La Algaba, fue fundamental, cooperando estrechamente con Fuancisco Blandón y otros algabeños. José María, algabeño, trabajaba el Hispano Aviación en Sevilla y pertenecía al PCE desde 1968.

 Gracias, Francisco

9 de junio de 2026 

                                                                                                                            Ramón Barragán Reina

 Esta entrevista, como otras muchas, me sisvieron para escrobir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO. PÁGINAS 244-245.

 

sábado, 16 de mayo de 2026

BENITO CAMACHO VÁZQOEZ, EL PRESO POLÍTICO DE CANTILLANA CON UN LARGO JUICIO Y MÁS TIEMPO EN LA CÁRCEL

 

Benito Camacho Vázquez nació en 1905 en Cantillana, estaba soltero, era jornalero (obrero del campo eventual), vivía en la calle San Bartolomé, núm. 72. Fue dirigente de la CNT y acusado posteriormente de pertenecer a la FAI (Federación Anarquista Ibérica)

Benito, ciando la columna militar de José Gutierrez Pérez ocupó Cabtillana el 30 de julio de 1936, se fue a Fuente Luenga, y estuvo allí hasta el 5 de septiembre. Vivió de lo que cazaba y de lo que le enviaban de Cantillana a través de personas que hacían carbón en la sierra. Pasado ese tiempo, se fue a Madrid en tren, partiendo de Peñarroya-Pueblonuevo. Se alistó como voluntario en la Columna de Milicias de Andalucía y Extremadura, siendo enviado a Carratraca (Málaga) hasta los primeros días de febrero de 1937, cuando se produjo la ocupación muy violenta de Málaga el 8 de dicho mes, la que probocó la Desbandá. Desde ahí volvió a Madrid y entró en el Batallón 283 (ó 280) de la 70 Brigada Mixta, como cabo, participando en la acción de Brihuega (batalla de Guada-lajara). Lo ascienden a sargento y es enviado a Iglesuela del Cid (Teruel). El 25 julio de 1938 fue ascendido a teniente de Infantería278 “en recompensa a los méritos contraídos”, pasando al Batallón 277 de la misma Brigada, y yendo, de descanso, a Coslada (Madrid), hasta el final de la guerra.

Benito Camacho Vázquez404 estaba el 6 de abril de 1939 en la prisión de Medinaceli (Soria) y el 12 de abril entró en el campo de concentración de Ateca (Zaragoza). Su expediente, el 187, comenzó en Medinaceli, en el Juzgado nº 5 de la Auditoría de Guerra de la 5ª Región Militar, prestando declaración el 12 de agosto. La investigación, según aparece en el impreso utilizado, parte del 6 de octubre de 1934, por las razones ya expuestas. De Ateca vuelve a Medinaceli.

Inmediatamente llegaron a Medinaceli los informes de las autoridades cantillaneras, escritos entre el 19 y el 21 de mayo, en los que manifestaban que era uno de los más destacados del pueblo y extremado revolucionario, siendo miembro del Comité y jefe de grupo en los saqueos de casas de personas de derechas, y que participó en el incendio de la iglesia. Hasta aquí todo normal, es decir, parecido a lo que expusieron sobre todos los demás cuando algún juez solicitaba informes de alguien. El problema surgió cuando la Guardia Civil en su informe comunicó que cometió varios asesinatos en Carratraca (Málaga)1, según la denuncia de la viuda de uno de ellos, remitiendo carta de la misma. También llegó el informe de la Guardia Civil de Carratraca, fecha-do el 5 de septiembre, que decía que era peligrosísimo y que “según rumor público intervino en todos los asesinatos y desmanes cometidos en esta localidad”

Ante estas denuncias el Juez Instructor (militar por supuesto) del caso, D. Sotero Murga Iglesias, decidió el 20 de septiembre “inhibición a favor de la autoridad que corresponda”, por lo que su causa pasará a la Auditoría de Guerra de la 2ª Región.

El 14 de enero de 1940 el proceso de Benito Camacho continuó en Lora del Río, en el Tribunal Militar nº 96, y el Juez Instructor, D. Argimiro Galicia. Los nuevos informes solicitados a las autoridades civiles y militares de Cantillana, emitidos en los primeros días de febrero, se ratificaban en lo ya expuesto, aunque Benito se encontraba aún en la Prisión Militar del Cuartel de Santa Clara (Soria). Será el día 10 de mayo, estando en la Prisión Provincial (o campo de concentración) de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza), cuando fue entregado para su traslado a la Prisión Provincial de Sevilla, La Ranilla. Estando ya en ella, pues había llegado el 14 de junio, le fue notificado el Auto de procesamiento el día 8 de julio.

En su declaración ante el Juez Instructor negó haber participado en saqueos e incendio de la iglesia y negó conocer a los vecinos de Carratraca que decían haber asesinado.

Aparece en su sumario un certificado de D. Manuel Almoguera, Teniente de la Guardia Civil y Jefe de la Prisión de Santa Clara, que dice: B.C.V. desde su ingreso en esta cárcel el 20 de noviembre de 1939, ha desempeñado el cargo de orde-nanza de oficinas a entera satisfacción y bien comportamiento siempre.

No obstante, el Juez solicitó informes a las autoridades de Carratraca el 20 de noviembre de 1940, aunque todo quedó paralizado. El siguiente documento de su sumario tiene fecha de 26 de noviembre de 1941, día en el que le concedieron prisión atenuada, de acuerdo con el Decreto de 2 de septiembre de 1941, fijando su domicilio en Málaga, calle Pavía, 21; pero el 9 de febrero de 1942, mediante telegrama comunicaron que debía ser detenido y quedar a disposición del Juez del Juzgado Eventual nº 19 de Sevilla. Se le acusó de todo: registros, saqueos, guardias, incendio de la iglesia, asesi-natos... y de ser secretario de la CNT.

Ingresó en la Prisión Provincial de Málaga el 19 de abril de 1942, pero fue trasladado a la Prisión Provincial de Sevilla el día 26 de mayo.

Con fecha 22 de septiembre aparecen en el sumario las declaraciones de la viuda de uno de los asesinados y del principal testigo2. La viuda decía “que perteneció a una centuria de la FAI, que cometió toda clase de desmanes, de los que tuvo conocimiento por rumor público, así como autor del asesinato de su esposo, de cuyo hecho tuvo cocimiento por su convecino” (el testigo principal, del que ella da su nombre, y yo omito).

El testigo principal manifestó que Benito observaba una conducta bastante activa y que “al ocurrir el asesinato de dos vecinos..., el referido B.C.V dijo en un establecimiento, donde el manifestante se encontraba presente, que él había matado a uno...”.

El Comandante de Puesto de Carratraca, con fecha 28 de septiembre, expuso que no existía otro personal que aportara a la presente diligencia nuevos datos concretos. Añade “que la noche en la ocurrieron los hechos iba en el estribo del coche un cuñado de B.C.V., apodado “Santos”, fusilado en ésta, por lo que es creencia general, sin que esto pueda concretarlo nadie, que su cuñado B.C.V fuese den-tro, con los detenidos que después fueron fusilados...”.

Existe también, en el sumario, la declaración de otro vecino, que dice: “...por rumor público sabe que dicho individuo (se refiere a Benito) intervino en el asesinatos de los dos vecinos de Carra-traca”.

El 9 de diciembre de 1942 el Comandante de Puesto de Carratraca elevó escrito al Juez Instructor, manifestando textualmente, tal como he procurado hacer en declara-ciones anteriores, que “el vecino... (el testigo principal) salió de ésta para Málaga con su familia el día 21 de septiembre de 1936 y regresó después de liberada la capital de esta provincia, o sea, en abril de 1937, datos éstos facilitados por dicho individuo... Durante el tiempo que estuvo en Málaga venía a Carratraca cada cuatro o seis días a traer suministro concedido por Abastos, misión que tuvo que aceptar del Comité Local para no perder su coche... Sólo recuerda tres fechas en las que vino: 29 de octubre, 1 de noviembre y 10 de diciembre, y que los dos meses desde la liberación de Málaga permaneció al servicio del ejército nacional con su coche para el trasporte de fuerzas...” Con anterioridad, el 20 de noviembre, en otro escrito, el mismo Comandante de Puesto certificaba que el testigo principal había observado conducta ejemplar y había militado en partido de extrema derecha, que tuvo que irse a Málaga y que las salidas estaban motivadas por tener coche y prestar servicios. (Se deduce que el segundo escrito es ampliación del primero).

El 2 de enero de 1943 declaró nuevamente el testigo principal, ratificándose en todo lo declarado con anterioridad, es decir, que estando en la taberna “El León” (Plaza del General Queipo) oyó al encartado decir que había matado a un vecino de Carratraca. Aportó, además, que discutió con algunos de su grupo (la FAI) y que había otros vecinos, pero que no sabía si lo oyeron... (Ya no se habla de dos vecinos asesinados, sino de uno).

El 27 de enero del mismo año, mediante Auto de peligrosidad, se produjo la ratifi-cación de prisión para Benito en la Prisión Provincial de Sevilla, y el 10 de febrero el Juez Instructor, D. Joaquín Zamora Cárdenas, dio por terminadas las diligencias, pa-sando los autos al Fiscal Jurídico Militar.

El informe del Fiscal Militar recogía todos los cargos habidos y por haber: afiliado a la CNT, con cargo de secretario, propagandista, interventor del Frente Popular, miembro y cabecilla del Comité del pueblo, que participó en registros, detenciones, recogida de armas, saqueos y destrucción de la Iglesia Parroquial, así como del asesi-nato de un vecino de Carratraca,“hecho no probado, acusándole por rumor pú-blico”. Por último, que fue voluntario en el “ejército rojo” con la categoría de te-niente. Propuso pena de reclusión perpetua a muerte.

Benito recibió la comunicación del informe del Fiscal el día 24 de marzo de 1943 en la Prisión de Sevilla. El 15 de abril le asignaron abogado defensor, el Teniente D. Francisco Zarza del Valle, que pidió la comparecencia de otros testigos, los cuales no aportaron nada nuevo al proceso, pues uno dijo no conocer al procesado y otro, que “oyó decir...”.

Por fin, el 19 de junio se celebró el Consejo de Guerra, siendo condenado a la pena de 30 años de reclusión e inhabilitación absoluta perpetua por el delito de Adhesión a la Rebelión Militar. En la sentencia se reconocía que el asesinato de un vecino de Carratraca era un hecho no probado. Benito recibió la comunicación de la sentencia el día 7 de octubre de 1943.

Los últimos documentos de su sumario son la petición de indulto de fecha 17 de marzo de 1952, firmada por él mismo, cuando ya se encontraba en libertad vigilada con residencia en Málaga, y la concesión del mismo con fecha de 21 de abril de ese año.

Como curiosidad o anécdota debo señalar que en la notificación de su condena, con fecha 8 de octubre de 1943, al Sr. Presidente del Censo Electoral de Cantillana aparece que era vecino de la Prisión Provincial de Sevilla. Sería, me imagino, por el tiempo que llevaba en ella.

Ramón Barragán Reina                                                                           16 de mayo de 2026

FUENTE:

BARRAGÁN REINA, Ramón. CANTILLANA II REPÚBLICA: LA ESPERANZA ROTA. La brutal represión franquista en un pieblo sevillano”, Edt. Muñoz Moya, Brenes, 20o6. pp. 53, 57-59, 64 y 148.


1 Benito estuvo en Carratraca en febrero de 1937, antes de la caída de Málaga.

2 Omito sus nombres por razones de respeto personal, pues desconozco su situación actual, siendo lo más probable que hayan fallecido.


miércoles, 8 de abril de 2026

TESTIMONIOS DE ANTIFRANQUISTAS: JUAN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, VECINO DE BRENES

 DE LA ENTREVISTA A JUAN RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ  (BRENES

REALIZADAD EL DÍA 29 DE MARZO DE 2010

 Juan Rodríguez Rodríguez nació en julio de 1935 en Fuente Palmera (Córdoba). Su padre no se había metido en nada, pero la vida allí era muy dura. Cuando él tenía 11 años, en 1946, se vienen a Brenes. Vivieron durante tres años debajo del puente del arroyo Las Culebras, cerca de “Corea”, conjunto de chozas en la carretera hacia Tocina. Un arrendatario les dio terreno para poder construir una choza, en la que vivieron hasta que se fue a la mili, con 21 años. Entonces se trasladan a Brenes.

Había chozas a un lado y otro de la carretera, desde el puente del arroyo hasta el paso a nivel del ferrocarril, ya en término de Cantillana. Habría 30 o 40 chozas y tres cantinas.

También había chozas en la confluencia del arroyo con el canal grande (el Canal de los Presos) había chozas de los expresos que estaban construyendo el canal, donde dormían. Serían los años finales de los cuarenta o principios de los cincuenta.

Comían lo que podían. Su madre guisaba en una lata grande (de embutidos) gachas de maíz , que llamaban poleás. También papas, que rebuscaban, o trigo, de respigar después de la sie-ga. Pasaron hambre, iban descalzos, sin ropa. Su madre lavaba en el arroyo. La ropa tenía más remiendos que el telón de un circo. Esta situación duró mucho tiempo.... hasta que comenzó la emigración.

Después de la mili empieza a conocer a Antonio Piedra Magro, el Barquero, el cual le empieza a hablar del Partido, y empieza a colaborar para los presos.

Se casa en 1963. Se va a Francia, a Riom, del departamento de Puy-de-Dôme, cuya capital es Clermont-Ferrand, con contrato para trabajar en la agricultura Sólo estuvo el tiempo del contrato, por lo que en 1963 estaba de nuevo en Brenes. Volvió a Francia, pero solo tres meses cada año, a las temporadas de trabajo en el campo.

En Francia tomó contacto con el PCE, asistiendo a charlas, como forma de preparación política para cuando volviese. Entró en el PCE en Francia a través de Juan Antonio de San José de la Rinconada. 

Al volver se relaciona con militantes del partido de Brenes y de San José de la Rinconada (Antonio Iglesias, Florindo y otros militantes comunistas). Las reuniones se hacían fuera del pueblo, a veces, por detrás del cementerio, en el campo. La actividad que realizaba eran pintadas, octavillas, propaganda...y hablar con otros vecinos.

Entre 1963 y 1964, Alejandro Jareño, Ramón Algaba Alfonseca, “Martillo”... y Rosalino, enlace entre los mayores y los jóvenes, entre los que estaban Carmelo Toledano, Paco Magro... El partido se fortalece.

En 1966 se empieza a hablar de CC.OO. y desde 1968 se introducen en el Sindicato Vertical, la Hermandad de Labradores en los pueblos. “Allí iban a pelear”. Recuerda que en 1969, con motivo de una huelga, detienen a Guerra, José Canelo Ruiz, y a Rincón, por poco tiempo. Estaban repartiendo octavillas durante la recogida del algodón.

En 1971, aunque no estaba presente, lo presentan a las elecciones sindicales y salIÓ elegido como presidente de la Sección Social del sindicato oficial, sin ocultar que iban a defender a los trabajadores del campo. Era ya 1972.

En marzo del 1973, recuerda que detienen a muchos en Brenes: Alejandro Jarillo, José María Martín Villasán, Rafael Larriba Salas,Antonio Vargas López, Manuel Millán Parrilla, Antonio Valle y él, Juan Rodríguez. Él estuvo 3 dias en la cárcel al pagar su hermano una fianza de 50.000 ptas, que nunca le devolvieron. La mayoría los condenan a 9 meses y fueron los primeros en ser detenidos, dado que cuando Juan llegó con Millán Parrilla y Vargas López, ya estaban ellos. Vargas López pagó la fianza, al igual que Millán Parrilla, éste de 25.000 ptas. A Antonio Valle lo soltaron.1 A raíz de estos acontecimientos va a ver a Francisco Megolla, presidente de la Unión de Trabajadores y Técnicos de la Cámara Oficial Agraria de Sevilla..., que no le echa mucha cuenta. Va a ver al Delegado Provincial de Trabajo y a la vista de lo poco que les importan los trabajadores encarcelados, dimite y se va. Salieron de la cárcel en diciembre del 1973, el día del atentado contra Carrero Blanco. Juan había dimitido. No obstante, en de mayo 1974, la toma de posesión del delegado sindical de Brenes, estuve aún como presidente de la Sec. Soc. del “Sindicato”). Como consecuencia de esta redada será detenido en Valencia Francisco Magro Ortiz... y juzgado el 20 de noviembre de 1975.

Juan comprobó que la policía y la Guardia Civil lo sabían todo: lo que habían hecho y lo que pensaban hacer, pues tenía que haber recogido a Alejandro Jareño en la estación del ferrocarril y no fue. Se presentaron tres “señores” vestidos de paisano y le dijeron: ¿Tenías que haber ido a la estación a recoger a dos, no es verdad?

A partir de estas detenciones había desconfianza entre unos y otros. Además algunos quisieron que del dinero que se sacaba de la Caseta de Feria se les pagara. Pero ese dinero no existían, pues al terminar la feria se entregaba al partido lo que quedaba...

Cuenta que en Brenes hubo muchos conatos de huelga de forma espontánea de los trabajadores, paros y manifestaciones o concentraciones... La mayoría de ellas se fraguaban en la plaza, cuando se reunían para ver si los contrataban... Tuvo que entrevistarse muchas veces con el Alcalde para conseguir fondos para los trabajadores en paro.

Aportación de datos sobre Brenes:

-Los cultivos en Brenes era: remolacha, tabaco, algo de algodón, patatas, pimientos morrones (que llevaba a Lora del Río), cáñamo, y mucho olivar (aceite y de mesa).

-Maquinaria: Segadoras tiradas por bestias (mulos), arado tirado por bueyes o mulos, trilladoras fijas, a las que había que meterle las gavillas... Tractores apenas había. Los propietarios tenían cuadras para los mulos y demás animales.

-Abundaban los secaderos de tabaco. Él trabajó colgando las matas, que se subían desde un andamio a distintas alturas, amarrandolas y siubiéndolas con cuerdas...

-Recuerda la mentira que les echaron de que el aceite de oliva era malo y se empezó a sembrar cártamo, que una planta americana, que daba un aceite muy malo.... Al poco tiempo dejó de sembrarse. Era en los sesenta. Se arrancaron muchos olivos.

-Propietarios: Enrique Jiménez Palacios, de Cantillana, tenía tierras desde del río al canal en Brenes;

Pedro Liáñez, que lindaba con Jiménez, tenía viñas y una bodega en la finca, unas 15 ha. Villalba, con una de sus fincas era el “Ramio”, una finca en el término de Cantillana.

-Los Ramírez, con tierras en Cantillana, Villaverde y Brenes, se arruinaron en los setenta. Sólo conservan una finca que le tocó a una de sus hijas.

- Salarios: En 1956 ganaba 50 ptas, que era lo mismo que se ganaba en Palencia. En los cuarenta él ganaba 12 ptas y los hombres 23-25 ptas.

NOTA

1-   Antonio Valle era el hermano de Angel que había desencadenado las detenciones por una discusión con su mujer. Ella trabajaba con un policía. Este quiso mediar y fue a ver a Angel, pero encontraron un MO. A partir de ahí fueron deteniendo uno tras otro a los demás...

 Muchas gracias, Juan

Esta entrevista, como otras muchas, me sisvieron para escrobir mi libro  DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA, editado en 2014 por CIRCULO ROJO.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

La actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana de febrero a julio de 1936

 En diciembre escribí una breve microbiografía de José Pueyo Solís. Hoy publico la actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana, antes de la ocupación militar del pueblo el día 30 de jolio de 1936. Es una muesra del trabajo delos ayuntamientos de los republicano se febrero a julio del mismo año, que merece conocerse.

La actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana de febrero a julio de 1936

El equipo municipal de José Pueyo, después de la interrupción habida desde 1934, reanuda su actividad con las mismas constantes anteriores y un fuerte deseo de dar respuesta a la crisis, haciéndose, a su vez, presentes los problemas por los que atravesaba la República en aquellos momentos, y manifestándose un nuevo lenguaje, propio de las circunstancias que se vivían. Así es de destacar el acuerdo, de 14 de marzo de 1936, de enviar al Gobierno un telegrama de protesta por el atentado contra el socilista Jiménez Asúa138, lamentando la muerte del agente Sr. Gisbert, y pidiendosean castigados enérgicamente los pistoleros a sueldo del fascismo. En el mismo sentido se manifiestan en contra, y deciden crear una comisión para hablar con el Gobernador, porlos hechos que vienen realizándose por elementos adversos al Régimen, hasta haber llegado a quitar santos de la Iglesia Parroquial139 y llevárselos a casas particulares, ya que estas acciones creaban alarma social innecesaria e injustificada. También recibieron, y remitieron a las autoridades, un escrito del Radio Comunista, pidiendo “la disolución y desarme de los Centros fascistas, y el rápido armamento de los obreros y campesinos”.

Previamente, el 7 de marzo de 1936, tuvieron que cerrar el concurso abierto el 1 de diciembre de 1935 para la provisión en propiedad del cargo de Secretario del Ayuntamiento, recayendo el nombramiento, tras análisis de los méritos presentados por los muchos candidatos, en una persona conocida, que durante el periodo anterior fue Secretario interino, D. Antonio Aparcero León140. La tramitación del expediente comenzó siendo Secretario interino D. Antonio Cebrián Rodríguez, el cual con fecha 10 de enero se había dirigido por carta a Diego Martínez Barrios para que con urgencia fuese publicado en la Gaceta de Madrid y se pudiese hacer con celeridad todo el proceso. Él estaba interesado, como otros muchos candidatos, en el obtener el cargo definitivamente. Al no conseguirlo se marcha a Sanlúcar la Mayor.

El paro obrero ola crisis obreraestará presente en todos los borradores de actas de marzo a julio de 1936 de las reuniones plenarias de la Corporación Munici-pal141, que seguían haciéndose semanalmente, todos los sábados por la noche, con acuerdos, en distintas reuniones, tales como:

Solicitar que se incluya a Cantillana en el plan de obras de la provincia; informar al Gobernador sobre obras urgentes con el fin de aminorar el paro, pues debido a las inundaciones142 se han perdido las cosechas”; aceptar las obras pactadas por la Comisión Mixta de Obreros y Patronos de la localidad: calles, caminos, alcantarillas, etc; solicitar asentamientos de acuerdo con el Decreto de 3 de marzo, “a la vista de la persistente crisis”; dar cuenta a la Comisión Gestora para la distribución del dinero recibido de la Delegación de Hacienda en concepto de la “décima contributi-va” por un importe de 2.616,40 ptas, correspondientes al primer trimestre del año; notificar la subvención de 30.000 ptas, concedida con fecha 27 de abril por el Ministerio de Trabajo, aunque no hay constancia de que llegase (posiblemente no hubo tiempo); solicitar obras para cuando termine la recolección: terminación de la carretera de El Pedroso, desvío del Guadalquivir, que era una necesidad cada vez más sentida, y arreglo del Barranco del Palacio, “para evitar una catástrofe mayor” y “para que el pueblo no desaparezca”, y reclamar, con visitas al Gobernador, cartas a diputa-dos provinciales y a los diputados de la Minoría Socialista, los jornales no abonados por los Srs. Andrade y Cavalieri, que no habían cumplido el pacto de trabajo firmado en abril, para que los obliguen a pagar. Esta reclamación se repetirá varias veces sin conseguir que abonen los jornales comprometidos. Se quedaron sin pagar con la en-trada de las “gloriosas tropas”.

Para que pudieran realizar su trabajo los miembros de la Junta del Paro Obrero, que gestionaba las oficinas de colocación obrera y todo lo referente al paro, el Ayuntamiento aprueba que los vocales obreros y miembros de las comisiones cobren 6 pesetas diarias como jornal.

Otra línea de trabajo, empezada ya en la primera época, fue la escolar. Continua-ron las acciones para la construcción del Grupo Escolar. Este proyecto, después del referéndum municipal del 6 de mayo de 1934, había quedado prácticamente paraliza-do, hasta tal punto que el Ministerio de Instrucción Pública urge al Ayuntamiento, para no perder los derechos, sacarlo a subasta. El Ministerio había aprobado el proyecto por Orden Ministerial de 25 de junio de 1934 y aún no se habían dado los pasos siguientes para llevarlo a efecto. La subasta se realizó el día 26 de junio de 1936, pero quedó desierta, aprobándose en la reunión siguiente realizar una segunda y última subasta, de la que ya no podemos saber nada por los acontecimientos ocurridos en julio.

Además de la construcción del Grupo Escolar, aparece como novedad el proyecto de construcción de casas para los maestros, encargándoselo al arquitecto D. Antonio Marsat Prat, de Madrid, al que remitieron documentación pertinente.

Un acto especial, y significativo, fue la entrega de los premios que habían conse-guido alumnas de Dª Juliana Lapastora, de la Escuela nº 4 de niñas, al participar en diferentes concursos nacionales. A dicho acto, según consta en el borrador de acta del 4 de julio, asiste el Alcalde, junto al presidente del Consejo Local de Enseñanza Prima-ria, y algunos concejales, obsequiando a las niñas con 56 bolsitas de dulces, y éstas “entonaron un cántico al pueblo, por lo que fueron felicitadas”.

Prestaron atención de las demandas de los maestros y maestras, y también se produjo la protesta, y posterior denuncia al Consejo Provincial, por la actuación de un maestro (“más propia de un régimen fascista que de un régimen republicano”), achacándole –a su vez– algunos incumplimientos de obligaciones (falta de puntuali-dad y otras).

Junto a estas dos preocupaciones principales (paro y enseñanza), la actividad mu-nicipal se hace eco de otros problemas y situaciones:

Continúan los problemas de la luz y el agua. Son constantes las quejas de los vecinos de los barrios altos a los que no llegaba el agua. Esta situación motivó la visita de inspección de algunos concejales al Deposito del Agua, llegando a la conclusión de la necesidad de construir otro y que, mientras tanto, la empresa de aguas abasteciera con cubas u otros procedimientos a la zona de la Misericordia.

Un tema nuevo, que dará mucho que hablar y escribir, es el de los precios de los artículos de primera necesidad. Para ello tenían que unificar precios y evitar abusos. Acuerdan que se fije un promedio de precios y se hagan públicos en cada establecimiento, y determinan “la prohibición de vender con otras pesas que no sean el kilo o fracciones”.

Se nota ya un tono más autoritario, más enérgico, y –quizás– más a la defensiva, que en la primera etapa. Una prueba de ello, junto a lo anterior, será las destituciones de empleados del Ayuntamiento, previa apertura de expedientes143, en los casos de Juan Teréñez, Salvador Sarmiento, Manuel Carrero Blanco, Manuel Daza Duran, Joaquín Domínguez Silva, Jesús Frenández Blanco y Baldomero Lozano Sayago. Y ante los recursos planteados por ellos, la remisión de los expedientes al Tribunal Contencioso Administrativo, que se los reclamaba. Para sustituirlos, y previa consulta a los partidos del Frente Popular, realizaron una serie de nombramientos de personas de confianza: Antonio Vega Gutiérrez y Joaquín Solís Borrego, como Guardias municipales interinos; Francisco Pablo Peral, como encargado de la limpieza y acarreo de carnes; Miguel Quevedo Cisneros, vigilante de arbitrios; Basilio García Herrera y Antonio Zamora Camacho, guardas nocturnos (serenos, que vigilaban las calles, can-taban las horas y decían el tiempo que hacía); Manuel García Muñiz, como alguacil, y José Dorado Rico (marmolista), que reponen en el cargo del cementerio.

En ese mismo sentido, y ante el temor de ser objeto de algún ataque incontrolado, toman la decisión de asegurarde incendio y tumultos los muebles y enseres del Ayuntamiento, con la compañía La Catalana, por un valor de 10.000 ptas, y pago anual de 52,55 ptas.”

Ante las denuncias presentadas por el Secretario, D. Antonio Aparcero León, acuerdan que haga una inspección de todo lo tramitado desde octubre de 1934 hasta febrero de 1936, es decir, el periodo en el que fue Alcalde Manuel Sánchez Ortiz. El Sr. Secretario había denunciado ante el Pleno Municipal de Concejales atrasos en los trabajos (padrones de habitantes, reparto de utilidades, arqueo, quintas de mozos...), así como en los pagos ordinarios, cuentas, libramientos o expedientes, “por negligencia o abandono”, y lo hacía “para salvar su responsabilidad”. Pero lo peor era el Presupuesto de 1935, al que le faltaban firmas y las cantidades no estaban puestas en el original, aunque sí en la copia, y con un déficit de 5.963,25 ptas. Tuvieron que tomar el acuerdo de revisarlo, nivelar ingresos/gastos y llevar la diferencia al Reparto Gene-ral de Utilidades para subsanar el déficit.

También se nota el nuevo espíritu, más reivindicativo, en la actuación a favor de recuperar los bienes propios144, ante la próxima aprobación de una Ley sobre rescate y readmisión de bienes comunales. Para ello se dirigen a D. Antonio Gómez Pantoja, al que nombran “representante del Ayuntamiento en la capital de la República, con el fin de que envíe notas de los bienes municipales”.

Otros acuerdos, dignos de mención, fueron:

-La petición de una estafeta de Correos para Cantillana, que proporcionase un servicio completo a la población.

-Cesión de terrenos en La Fuente (un barrio cantillanero) para que familias obreras pudiesen hacerse una casa.

-La negativa por parte del Alcalde, ratificada por el pleno municipal, a conceder a Tocina parte del término municipal, tal como le había propuesto el Gobernador provin-cial. (Sobre este curioso incidente no hay, por desgracia, más información)

-La solidaridad con el Ayuntamiento de Villanueva de las Minas y sus vecinos por la catástrofe ocurrida en las minas de carbón, con mineros fallecidos.

21 de febrero de 2026                                                                       Ramón Barragán Reina

 

FUENTE: BARRAGÁN REINA, R. CATILLANA II REPÚVLICA. LA ESPERANZA ROTA. Ed. Muños Moya editores 2006.