domingo, 11 de agosto de 2024

ANTIFRANQUISMO EN LA EMIGRACIÓN INTERIOR Y EXTERIOR DE LOS MILITANTES DE LA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR

 

 La actividad antifranquista en la emigración

1 En Cataluña

Francisco Guerrero Granado, natural Láchar (Granada), vecino de Alcalá del Río, con domicilio en Finca La Atalaya, de 21 años, soltero, agricultor, fue detenido en Barcelona del 21 de noviembre de 1968. Estuvo en prisión hasta el 4 de diciembre junto otros dos trabajadores. Trabajaban en la fábrica JORESA de Sardanyola, donde formaban parte de CC.OO. El juicio se celebró el 14 de enero de 1970, siendo condenado por el TOP, al igual que los otros dos, a 1 año, 6 meses y 1 día de arresto menor por el delito de asocia-ción ilícita.

En 1970 se establece en San Juan Despí Barcelona, Antonio Barragán Rodríguez, natural de Cantillana. Allí continuó organizado en el PSUC y en CC.OO., participando en la lucha obrera y antifranquista.

También en 1970, el 2 de octubre, llegó a Barcelona José Manuel Romero Sánchez, hijo de José Romero Quintana. Su salida de Cantillana se debe considerar como un destierro encubierto, obligado por la Guardia Civil a raíz de la detención de su padre. Se estableció en el barrio obrero de Verdún (Distrito de Nou Barris) y trabajó en un puesto del Mercado Municipal. Desde que llegó se incorporó a las luchas vecinales y obreras. En 1971, año en el que se llevó a su hermano Victoriano, se integró en el PSUC en su barrio y en CC.OO.. En septiembre de 1973, varios meses después de la muerte de su padre, toda la familia, que aún quedaba en Cantillana: madre, abuela y sus dos hermanos menores, se reunió en Barcelona. En 1975 se trasladaron a San Andrés de la Barca (Bajo Llobregat). Allí colaboró en organizar la primera célula del PSUC y en 1979 sería concejal de su Ayuntamieo. José Manuel fue también Secretario General de CC.OO. de la Zona Norte del Bajo Llobregat. En la Navidad de 1986 falleció Teresa Sánchez Salguero, su madre. Teresa sufrió mucho antes de irse a Cataluña. Vivió la incomprensión y el vacío de muchos cantillaneros y cantillaneras y recibió amenazas parte de algunas autoridades. Teresa merece nuestro respeto y reconocimiento como una víctima más del franquismo y del ambiente represivo creado por el régimen. Así debemos recordarla.

Valentín García San Eufrasio, natural de La Rinconada, vecino de Terrassa, de 20 años,de profesión yesero, fue detenido junto a otros trabajadores el 23 de septiembre de 1972 y puesto en libertad cinco días después. Les acusaron de formar una célula de los jóvenes del PSUC y de que pagaban 50 ptas., así como de recibir Mundo Obrero y Nuevos Hori-zontes. El 23 de mayo de 1975 fue condenado por el TOP a 2 meses de arresto mayor por ser menor de edad por un delito de asociación ilícita.

José Pérez Ocaña (Cantillana, 1947) emigró a Barcelona en 1971. Se propuso salir del asfixiante y repre-sivo ambiente cultural-religioso de su pueblo, aunque la esencia (la fra-gancia, como él diría) de Cantillana siempre vivirá en él hasta su muerte. Ocaña, como será siempre conocido, no pudo recibir la formación necesaria que sus inquietudes artís-ticas requerían: su familia no podía. Trabajó encalando paredes, junto a su tío Juan Pata-can, donde para subsistir seguirá ejerciendo allí el oficio de pintor de brocha gorda y vi-virá humildemente en una buhardilla de la Plaza Real. Allí, sin ocultar su condición sexual, surgirá el artista que llevaba dentro. Se convirtió en pintor naif, con una crea-tividad basada en imágenes que forman parte la tradición y costumbres cantillaneras: vír-genes, altares, ángeles, monaguillos, flores o mantones, o sea, sus fetiches, con un esti-lo inconfundible, pero cultivando también el retrato y el paisaje. Por las Ramblas paseó, travestido, su forma de entender la vida y el arte sin ningún tapujo, de forma transgresora y ácrata, a plena luz del día.“Transformó las Ramblas en un espacio maravilloso de liber­tad”, recuerdan sus amigos. Siempre tuvo a mano un bombín o una peineta y unos man­tones, por si hacía falta. Fue protagonista de los cambios culturales que se vivían en Bar­celona en los años finales del franquismo, y como militante homosexual luchó por defen­der esta condición en unos momentos nada fáciles, cuando imperaba aún la represión franquista. Protagonizó la película Ocaña, retrato intermitente dirigida por Ventura Pons, que será exhibida en el Festival de Cine de Cannes, donde se paseó con mantón y peineta. Sus cuadros se expondrán en Santander, Zaragoza, San Sebastián o Palma de Mallorca. Él nunca se desvinculó de su pueblo. Falleció en Sevilla, en septiembre de 1983, de un fallo hepático cuando se reponía de las quemaduras que había sufrido en Cantillana al incendiarse el disfraz de sol, con papel, tela y bengalas, que lucía en las Fiestas de la Juventud cantillanera, a las que asistía cada año.

En 1985 sus obras se expusieron en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Ma­drid. Su popularidad y recuerdo perdura como pintor y actor, como artista polifacético, novedoso y trasgresor, precursor de la performance, combinando diferentes formas de expresión artística con espontaneidad, que tanto prodigó en las Ramblas barcelonesas. 

2 En países europeos

Los militantes comunistas de la Vega Media sevillana que tuvieron que emigrar se implicaron en la lucha antifranquista en el exterior, manteniendo la solidaridad con sus pueblos y con la lucha por la libertad en España. Algunos iniciaron su militancia política y/o sindical en el país donde emigraron.

Alemania y Francia fueron sus destinos principales, y en esos dos países continuaron las actividades antifranquistas organizadas por el PCE, cuya coordinación realizó la Co­misión de Francia, con sede el París, a pesar de las limitaciones que ambos países imponían a la acción política de los inmigrantes. Salir de España era salir de la clandes-tinidad asfixiante del franquismo, pero llegar a Alemania o a Francia no era llegar al paraíso de la libertad soñada. La actividad política les estaban prohibidas, al igual que pertenecer a cualquier partido político, y los gobiernos franquistas no dejaron de presionar (amenazas incluidas) a los gobiernos de esos países y de todos los que recibieron mano de obra española para que impidieran las actividades antiespañolas, como ellos las llamaban. Sí podían sindicarse libremente, aunque no tuvieron plenos derechos sindicales hasta 1972, y pertenecer a asociaciones culturales o de otro tipo, siempre que mantu-viesen, en un principio, un carácter apolítico.

En Alemania Occidental (RFA), donde imperaba un fuerte anticomunismo compartido por los tres principales partidos, el Partido Comunista de Alemania (KPD) había sido ilegalizado en 1956 por decisión judicial, por lo que el PCE tuvo poco apoyo. Por esas razones, mantuvo estrechas relaciones con la Alemania Oriental (RDA), convirtiéndola en su retaguardia organizativa, con sede en Berlín, hasta 1968. Tampoco dieron muchos frutos los contactos con el Partido Comunista Alemán, que surge ese mismo año. Para col-mo, esta cooperación le causó graves problemas en la RFA. Los comunistas españoles siempre fueron vistos con recelo por las autoridades alemanes, y en algunos casos sufrie-ron seguimientos, persecución y represión gubernamental, con detenciones y alguna ex-pulsión de su territorio.

Las dificultades en suelo alemán fueron compensadas por el PCE con una militancia activa y disciplinada y a una eficaz estrategia: la política de infiltración de todas las estructuras útiles, formulación de la propaganda del partido en términos amplios, apelación a estrategias unitarias y, sobre todo, la disciplina y pericia organizativa de sus militantes.

En Francia, el PCE había sido ilegalizado en 1950, por lo que sus dirigentes y militantes tuvieron que recurrir a la clandestinidad o semiclandestinidad, pero contaron en todo momento con el apoyo y la ayuda del PCF, de la CGT y de una parte importante de los exiliados en 1939, afiliados también a las citadas organizaciones, lo que les permitió una mayor movilidad dentro de los márgenes legales. También en este país el activismo de izquierdas dentro del ámbito asociativo de la emigración recayó sobre el Partido Comu-nista con la creación de asociaciones o la presencia activa en otras.

Alemania

En 1962, José Algaba Alfonseca, de Brenes, marchó a Düsseldorf, capital del estado fe­deral de Renania del Norte-Westfalia. Desde que llegó, se integró en la organización ale-mana del PCE. “Participaba en el PCE de allí para la solidaridad con los españoles, re-caudando dinero para la lucha, y haciendo manifestaciones contra la dictadura. Nadie denunció nunca nada en el Consulado, ni el Consulado nos denunció nunca”.

En Düsseldorf estaba uno de los comités de zona que coordinaban la acción de los co­mités locales y comarcales más cercanos y existió un Centro Obrero Español ubicado en locales de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB), como contribución a las actividades antifranquistas, en el que participaban militantes de UGT y del PCE. En 1970 los comunistas crearon una Comisión de Solidaridad con CC.OO., al igual que en otras muchas ciudades alemanas. Todos los 1º de Mayo los trabajadores españoles más cons-cientes se manifestaban junto a los alemanes, portando –en muchos casos– banderas repu-blicanas y banderas rojas y coreando lemas contra la dictadura franquista, que la Emba-jada y consulados españoles denunciaban a las autoridades alemanes al ser considerados “actos hostiles antiespañoles.” Además, todas las movilizaciones obreras de gran reper-cusión en España y los actos de represión de la dictadura tuvieron su contestación por parte de los emigrantes de las principales ciudades alemanas, contando casi siempre con el apoyo de la DGB y en algunas ocasiones, de los estudiantes alemanes. Así ocurrió desde las huelgas mineras de 1962 hasta las últimas ejecuciones de la dictadura en 1975.

Antonio García Mahindo, Cristino, de Cantillana, emigró en 1963 a Alemania. Trabajó en Essen y al año se trasladó a una localidad cercana a Düsseldorf, donde estuvo hasta bien entrados los años setenta yendo y viniendo, y trabajando algunas temporadas en Se­villa. Fue en Alemania donde ingresó en el PCE hacia 1964. Participó en algunas huelgas de su empresa y en la recogida de dinero para el PCE y los presos políticos en España, que canalizaban a través de Marcos Ana (Francisco Macarro Castilla), director y propa-gandista del Centro de Información y Solidaridad con España (CISE), creado por el PCE en 1962. Cristino fue al mitin de Santiago Carrillo, que se celebró en la explanada de la Universidad de Frankfurt el 30 de abril de 1972, al que asistieron miles de emigrantes es-pañoles, y visitó -en más de una ocasión- el Centro Cultural García Lorca de Bruselas.

Antonio Piedra Magro, el Barquero, destacado militante comunista de Brenes, emigró a Alemania en 1963. Estuvo allí cinco años. Se estableció en Palingenesia, un distrito rural del Estado federal de Baden-Wurtemberg. Los contactos con el PCE se producían en Munich, donde asistía a charlas, reuniones, participaba en acciones antifranquistas y realizaban colectas de solidaridad con España. A los dos años y medio, se fue con su hermano a Oberkirch, en el mismo estado federal, cerca de la frontera con Francia, y trabajó en una fábrica de papel. En esta localidad tuvo más contacto con el PCE, pues iba a París con cierta frecuencia. Volvió a Brenes en 1968 para continuar la lucha por la libertad.

Manuel Durán Gil, Remolino, cantillanero, estuvo seis meses en el año 1963 y otros seis meses en 1965 en Ludwigsburg (Luisburgo) en el centro de Baden-Wurtemberg. Allí participó en la acción antifranquista repartiendo propaganda del PCE y asistiendo a las manifestaciones que se celebraron en aquella ciudad.

David Balmaseda Aguilera, desde Cuerva (Toledo), su localidad natal, emigró a Ale-mania en 1964. Encontró trabajo en el Aeropuerto de Frankfurt, ciudad en la que residió. Allí se afilió al PCE en 1969, animado por José Asencio García, que había llegado a Frankfurt en 1968, después de ser despedido, junto a otros compañeros, por la huelga de julio de aquel año en FASA Renault, donde era miembro del Jurado de Empresa y de CC.OO.. Ambos participaron en la acciones antifranquistas que se promovieron en Alemania. Una de las acciones más significativas, de la que me habla David Balmaseda, se produjo en enero de 1969, cuando fue torturado y asesinado por la policía el estudiante Enrique Ruano, miembro del FLP, y el Gobierno había decretado el Estado de Excepción en todo el territorio nacional el 24 de enero. Ese mismo día unos 200 españoles tomaron al asalto el consulado español en Frankfurt y arrojaron desde las ventanas del edificio ma­teriales de las oficinas consulares, hasta que fueron desalojados por la policía. Se creó un organismo unitario, el Comité Permanente contra el Estado de Excepción, en que partici­paron el PCE, el PSOE, la UGT y militantes de la HOAC. Una nueva manifestación, el jueves 30 de enero, pasó ante el consulado, el Banco Español y la Casa Americana en Frankfurt. Los actos en esta ciudad culminaron en una manifestación de protesta, no auto­rizada, de 2000 estudiantes alemanes y trabajadores españoles, durante la cual la policía alemana detuvo a tres alemanes y un español que fueron puestos en libertad. David estuvo en Frankfurt hasta 1971, estableciéndose en San José de la Rinconada. José Asencio volvió a Sevilla en 1970 para estar presente en la vista del recurso contra FASA, ya men-cionado anteriormente. Al ser desestimado, marchó de nuevo a Alemania y estuvo allí unos dos años más.

En 1968 el cantillanero Manuel Martínez García, Calentito, llegó a Frankfurt. No era la primera vez que iba a Alemania a trabajar. Ya en 1963 estuvo un par de años trabajando en unas minas de carbón, pero cuando volvió a España le prohibieron volver a pasar la frontera. Estaba fichado por participar en actividades antifranquistas. No obstante, logró salir y pudo volver a Alemania en 1968 hasta 1973. En Frankfurt le tocó vivir importantes acciones antifranquistas, conocer la constitución de la Coordinadora de Alemania de Comisiones Obreras de Solidaridad los días 28 y 29 de marzo de 1970 se reunieron en Frankfurt delegados de trece ciudades alemanas de las Comisiones de Solidaridad de CC.OO., y asistir al citado mitín de Santiago Carrillo en 1972.

Francisco Canelo Ruiz, de Brenes, casado en 1963 con Gracia Ortiz Rodríguez, se fue a Alemania en 1964, donde estuvo nueve meses. En 1970 volvió a Alemania, a una locali­dad cercana Osnabrük, durante 14 meses. Después, todos los años, iba a Francia en las temporadas de la remolacha. Recuerda que en Alemania leía y repartía un periódico del PCE que se editaba para la emigración (Información Española) y que en Francia leía el Mundo Obrero. Toda su vida ha mantenido la afición a la lectura, a pesar de no haber po-dido ir a la escuela, pues comenzó a trabajar en 1940, con siete años de edad.

En Düsseldorf, con José Algaba Alfonseca, estuvieron varios de sus sobrinos. Uno de ellos. En 1972 llegaron a aquella ciudad su sobrina Antonia Algaba Noa y Carmelo Toledano Marchena, recién casados. Nada más llegar tomaron contacto con el PCE, que ya estaba avisado de su llegada. Participaron en la preparación del VIII Congreso del PCE, celebrado en agosto de aquel año. Junto a las movilizaciones contra la dictadura y en solidaridad con los trabajadores españoles, Carmelo recuerda que una actividad fundamental era difundir Información Española, el periódico del PCE para los emigrantes españoles, y Mundo Obrero, cuando llegaba. También, Nuestra bandera, Libertad para España o La voz del campo. Recaudaban dinero para el partido y para los presos políticos antifranquistas y sus familias. En 1974, Antonia y Carmelo, antes de volver a España, fueron a Ginebra (Suiza) al mitin de Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo, organizado ofi-cialmente por el Partido del Trabajo de Suiza. Este mitin, previsto para el 23 de junio, fue prohibido por las autoridades suizas, pero pudieron grabar sus discursos, que fueron oídos por los miles de españoles concentrados en el complejo deportivo de Les Vernets. Do-lores, antes de la audición de los discursos, desafiando la prohibición, dijo: “Ya que no nos dejan hablar, vamos a cantar”. Y entonó una vieja canción obrera:

Jóvenes obreros

nuevos proletarios

venid a nosotros

venid sin temor.

De una idea santa

somos partidarios

somos precursores de un mundo mejor

a engrosar nuestras filas venid

a prestarnos ayuda llegad

que es preciso emprender ruda lid

por la causa de la humanidad.

Es del socialismo la roja bandera

la que tremolamos sin nunca ceder

ella constituye nuestra vida entera

y bajo sus pliegues hemos de vencer

¡Y venceremos!”.

A Bremen Alemania, llegaron Emilio Algaba Gaona (del 1968 al 1975) y José Algaba Noa (del 1971 a 1979), ambos de Brenes. Trabajaron de soldadores en los astilleros Vulcan, en Blumenthal, distrito de Bremen, junto al Río Weser. Emilio, que llegó antes, sintió necesidad de información y contactos para continuar la actividad política. Los consiguió a través de su tío José Algaba. Cuando llegó José, su primo, organizaron el PCE en aquella ciudad. Participaron, asimismo, en el Centro Español de Bremen, que tenía subvención del Consulado español. Emilio consiguió que el Centro Español organizara una excursión para asistir a un mitin del PCE en Bruselas celebrado el 1 de noviembre de 1970. En los 1º de Mayo participaban en la manifestación con la bandera republicana, que los alemanes más jóvenes de Bremen desconocían.

Cuando en marzo de 1972, dos trabajadores de la empresa Bazán de El Ferrol fueron asesinados por la policía franquista, enviaron dinero a los familiares de uno de ellos. Emilio estuvo en contacto por carta con una de las viudas.

En diciembre de 1969 Rafael Gómez León se fue a Alemania, poco después de protago­nizar el conflicto de la construcción de los pisos de la Barriada La Paz de San José de la Rinconada. Estuvo en Heilbronn (Estado de Baden-Wutemberg) hasta mayo de 1976. De-sarrolló desde que llegó una amplia actividad de solidaridad y organización con la emigración. Crearon un Centro Cultural y Democrático para españoles. Él fue el tercer presidente. Estaban en un local cedido por el Ayuntamiento de la ciudad, aunque tuvieron que cambiar algunas veces de ubicación. Organizaron conferencias y realizaron actividades, cuya finalidad era doble: concienciar y recoger dinero para el partido y los presos. También crearon una Cooperativa de Consumo de productos españoles, que escaseaban en Alemania, y no se olvidaron en ningún momento de repartir Mundo Obrero a militan-tes y simpatizantes y el periódico Información Española. En 1971 fue al mitin de Santia-go Carrillo, Dolores Ibárruri, la Pasionaria, y Jacques Duclos celebrado en el Parc Mon-treau de Montreuil, organizado por el PCF. Se reunieron 50.000 españoles.

En 1972 asistió al mitin de Santiago Carrillo celebrado en Frankfurt, y en agosto se casó con Conchi García Castillo en San José de la Rinconada. Volvieron a Alemania, donde nació su primera hija. En 1974 asistieron el mitin del PCE en Ginebra y en mayo de 1976 volvieron para continuar la lucha por las libertades democráticas en San José.

Lorenzo Gallardo Durán se fue a Alemania en los primeros meses de 1970, volviendo para hacer la mili, y José Martínez Vela lo haría en 1972. Eran vecinos de San José de la Rinconada y trabajaron en la fábrica OPEL de Rüsselsheim. Estuvieron vinculados al PCE, frecuentando el Centro Cultural Obrero Español y el Club Voltaire, donde se reunían militantes de izquierda ale-manes y españoles (comunistas, anarquistas y socia-listas). Como en los casos anteriores repartían la prensa del partido y “participando en manifestaciones y otras acciones cuando en España había detenciones o juicios”, me ase-gura José Martínez, que también asistió al mitin de Santiago Carrillo, el de la explanada de la Universidad de Frankfurt. Lorenzo recuerda, asimismo, una huelga en la OPEL or-ganizada por IG Metal (Sindicato del Metal de Alemania).

Francia

Antonio Muñoz Sayago llegó a París en 1957. Había nacido el 29 de abril de 1932, en Calaña (Huelva). Su padre, tal como ha quedado recogido al referirme a su hermano An­drés, fue asesinado por los militares y fascistas en septiembre de 1936 junto a un hermano de su madre y a una mujer embarazada. Vivió durante la guerra en Valencia del Ventoso (Badajoz) y en Santiponce desde 1939, donde trabajó en el campo y en la construcción. En 1954 se trasladó con su familia a San José de Rinconada. Esta localidad trabajó con la empresa Colomina G. Serrano en diversas obras. A la vista de lo poco que se ganaba, decidió emigrar a Francia, pero le negaron el pasaporte por los antecedentes familiares. Después de trabajar un tiempo en el Bar Pompadour de San Sebastián. Allí le dieron un pase de 24 horas para poder pasar la frontera. En 1957 llegó a París. En aquellos momen-tos, en Francia, había huelgas y poco trabajo, pero entabló amistad con exiliados espa-ñoles, que lo mandaron con otros emigrantes a una localidad cercana a la frontera con Alemania, pudiendo en Estrasburgo arreglar los papeles de residencia y trabajo en Francia. Volvió a París, donde residió y encontró trabajo en Citröen. Se afilió en 1960 a la CGT. Conoció a Paula Torres Rubio, natural de Villacañas (Toledo), que pertenecía a las UJCE (las JJCC), y se casaron. La familia de Paula se fue a Francia, pues un tío suyo, Juan Rodergo Rubio, comunista, había sido fusilado cuando los militares franquistas tomaron Toledo. En Paris perteneció a la célula comunista que se reunía en Villejuif (París), en la que estaban la madre y el hermano de Julián Grimau. La actividad era clan-destina, pero podían moverse mejor que en España, pues había cierta tolerancia. Participó en el VII Congreso del PCE, celebrado a mediados de 1965. No dejó de participar en las accio-nes antifranquistas que se promovieron en Francia. Volvió con toda su familia a San José de la Rinconada en 1992. Paula, su mujer, falleció en 2006.

Manuel Aguirre Pérez (Garibaldi), tras la detención de comunistas sevillanos en 1963, emigró a Francia. Vivió en a Belleville Sur Rhône, cerca de Lyon. Desde que llegó estuvo en contacto con el PCE y las actividades antifranquistas que pudieron organizar. Sus dos hijos nacieron en aquella localidad francesa: Lydia, en 1966, y Alejandro, en 1969. Volvió a España en 1971. Continuó vinculado a la lucha por la democracia a través de la activi-dad sindical en CC.OO. de ISA.

Cayetano Gil Murillo, que en 1975 se instalará en San José de la Rinconada, tuvo que exiliarse a Francia en 1962, pues fue despedido, junto a otros miembros de la Comisión Obrera de ISA, por participar en la huelga de junio de ese año en su empresa. Pronto en­tró a trabajar en otra empresa, pero le llegó la noticia de que estaba en “busca y captura”, por lo que decidió irse a Francia. Llegó a Vich y se trasladó a Puigcerdá. Pasó la frontera, después de diversos intentos, arrastrándose por el suelo y aprovechando el ruido de fiestas cercanas. En París, en la sede de la redacción de l'Humanité, se entrevistó con españoles, que lo asesoraron. Consiguió asilo político y trabajo. Vivió en Ivry, localidad anexada a París. Allí se casó y nacieron sus tres hijos. Integrado en el PCE, participó en la actividad del partido y acciones de solidaridad con la lucha antifranquista y los presos políticos españoles. Un momento importante cada año era la Feria Internacional de L'Humanité. Esta feria, organizada anualmente por el PCF, servía para que los partidos comunistas clandestinos en sus respectivos países, cada uno con su stand propio, pudieran exponer libremente sus programas de acción y la realidad en las vicisitudes que vivían.

Juan Rodríguez Rodríguez,brenero, estuvo en Francia, en Riom, del departamento de Puy-de-Dôme (región de Auvergne), en 1963, aunque sólo el tiempo del contrato, por lo que en 1963 estaba de nuevo en Brenes. Allí asistió a charlas políticas y participó en las acciones antifranquistas.

Antonio Palomino Caba (Cortijo Chapatales-La Rinconada, 1933) emigró a Francia en 1963. Vivió con su familia entre 1963 y 1972 en la localidad de Aspiran, aunque trabajó en una fundición en Pézenas, localidad situada a 13 km. de la suya. Después trabajó en la construcción y también en el sector agrícola, repartiendo carbón y gas-oíl por las localida­des (comunas) de su departamento y trabajando, además, en la viña de su patrón. Fue en Pézenas donde se integró en el PCE, formando parte de su agrupación local desde 1963. Apenas tenían actividad, pues la actividad política (manifestación, reunión y asociación) de los inmigrantes estaba bastante restringida y mucho más para los comunistas. Eso no impidió que recaudasen dinero para los presos antifranquistas en España y ayudasen en concreto a Máximo Darío Catalina cuando estuvo preso en 1967. No obstante, cuando llegó el Mayo del 1968 y las huelgas se extendían por toda Francia, Antonio, con la ayuda de un exiliado español, nacionalizado francés y militante del PCF y de la CGT, logró que algunos compañeros de trabajo y del partido accedieran a reunirse con los patronos y realizar varios días de huelga intermitente durante dos semanas para conseguir mejores condiciones trabajo. La reunión la tuvieron en el Ayuntamiento de la comuna. Los patronos no se opusieron a las propuestas. Entonces, Antonio ya estaba afiliado a la CGT, con sede en Pézenas, y formaba parte del Comité Provincial (Distrito) de Hérault. En 1964 estuvo con él su hermano Pedro, que también se implicó en las acciones antifranquistas durante los dieciocho meses que permaneció en suelo francés. A su vuelta ingresó en las JJCC.

En 1972, Antonio Palomino se trasladó a Nyons, situada en el departamento de la Drô­me, con capital en Valance, donde vivió con su familia hasta 1982. En Nyons no estaba el partido organizado. En poco tiempo consiguió organizar una agrupación local del PCE, que llegó a tener 27 militantes. En la empresa de la construcción donde trabajaba organizó un sindicato, vinculado a la CGT con sede en Valance. La experiencia de organizar un sindicato de empresa se propagó a otras empresas de la localidad. Un empresario pagó a un marroquí para que lo eliminara. Su hermano José le avisó, y ocurrió que el marroquí se lo contó. Consiguió crear una Unión Local, ayudado por Bernard Doucer, un francés militante del PCF, de la que fue secretario general, aunque oficialmente figuraba otro francés, Alen Bracent. La actividad sindical en su empresa y en las demás sirvió para dignificar su trabajo, mejorar las condiciones y los salarios, consiguiendo que cumplieran la legalidad laboral francesa. También en Nyons, Palomino creó en 1976, con otros espa-ñoles, una Escuela Española para los hijos de los emigrantes, de la que fue el primer pre-sidente. Consiguieron que la legalizaran y subvencionaran. Junto a estas actividades, rea-lizaron cursillos políticos para militantes del PCE y un conjunto de actividades en soli-daridad con la lucha antifranquista en España, tales como: informar de la situación espa-ñola,a través de la prensa del partido; participar en la celebración anual de las Fiestas de la Tamariciera (fiestas del PCE) en Avignon, en las que actuaban cantantes franceses y españoles y se organizaban mítines, a los que asistió Santiago Carrillo, Marcelino Cama-cho y otros dirigentes comunistas, y en las que recogían dinero para el partido, mediante el bar, rifas y unos gorros chinos; en Navidad y otros momentos del año hacían viajes a Le Perthus para comprar productos españoles, que después vendían, haciendo rifas y fiestas con un ambigú, en el que servían bebidas y comida española, y llevaron a cabo campañas de solidaridad con los presos en España y ayudaron, por ejemplo, a Antonio Iglesias Ro-dríguez, cuando estuvo en la cárcel entre 1973 y 1975. En 1982 volvió a San José de la Rinconada con su familia aumentada, ya tenían cuatro hijos.

En 1964 emigró a Francia Apolonio Zarza Camarero (Montillana-Granada, 1932). Resi­día en una de las parcelas de la finca Chapatales, en La Rinconada. En 1968 ya estaba in­tegrado en el PCE, participando en las acciones antifranquistas del exterior. Ingresó en el PCE influenciado por su cuñado, Francisco Martínez Avilés (Piñar-Granada, 1920), que también había vivido en Chapatales y era amigo de José Manuel Casado Vázquez. En 1974 volvieron a España y se establecieron en Cataluña.

Rosalino Daza Jiménez salió de Brenes a los 18 años de edad, en octubre de 1965. Se estableció en París, en La Bastilla. Allí estuvo hasta 1968, por lo que vivió activamente el Mayo francés, igual que Apolonio Zarza. Trabajó en diversas carpinterías para aprender el oficio de ebanistería y cultivó su afición por la ciencia. Fue allí donde se afilió al PCE, del que recibió la preparación necesaria para cuando volviese. En sus viajes de vacaciones, traía, como él dice, la maleta llena de libros clandestinos. En Brenes, a su vuelta, se convirtió en convirtiéndose en organizador de la juventud comunista brenera.

Andrés Serrano Agudo, de La Rinconada, se fue a Francia, a Ivry-sur-Seine un barrio de París, en 1969. Allí estuvo tres años, hasta 1972. Asistía a las reuniones del centro español (el que habían organizado los exiliados) y participó en acciones de solidaridad. Recuerda que cuando el Proceso de Burgos (1970) se produjeron paros en todas las fábricas.

Desde finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta, los breneros Emilio y Ramón Algaba Alfonseca iban todas las temporadas de la remolacha (Ramón los siete meses seguidos y Emilio dos veces al año, para la escarda y para la recogida). Tuvie­ron contactos con el PCE en Francia y recogieron dinero para los presos españoles en las reuniones con militantes y simpatizantes. También vivió una experiencia similar Alejan-dro Jareño Quiñonero, que tuvo que participar en la emigración temporera. De San José de la Rinconada también hubo comunistas que participaron en la emigración temporera de la remolacha en Francia. Este fue el caso de Manuel García Mallen, que además trabajó unos meses en Citröen y en Renault. Estuvo yendo y viniendo durante ocho años. entre 1965 y 1973, participando allí en acciones antifranquistas.

Hubo otras salidas obligadas, directamente motivadas por la situación de represión de la dictadura franquista. Fue la que vivió Leandro Escudero Segura, cuando en 1974 tuvo que exiliarse y residir durante un año en Luxemburgo, acompañado de su mujer, Antonia Gar­cía López, que recojo en un apartado anterior.

Suiza

Desde Cantillana, José Navarro del Cuerpo emigró a Suiza en 1970, cuando ya tenía 37 años de edad. Allí los militantes comunistas tenían las mismas dificultades que en los o-tros países europeos. Estuvo en Schaffhausen y también en Lucerna, menos tiempo. Se-gún publicaciones de CC.OO., los emigrantes españoles participaron activamente en 16 huelgas de la construcción en 1970 y 21 en 1971, porque era el sector de la emigración peor tratado en sus condiciones laborales, de vida y humanas. Los dos actos antifranquis-tas que José recuerda de forma muy especial fueron: el mitin de Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, celebrado en Montreuil (París), al que fueron en un tren especial desde Suiza, y el mitin celebrado en Ginebra (Suiza), que reunió a unas 20.000 personas, a pesar de las prohibiciones. También participó en 1972 en mítines y acciones de solidaridad con los dos trabajadores asesinados en El Ferrol. Volvió en 1975, se casó y se estableció en una casa en el campo, cerca de Tocina, donde ha vivido desde entonces.

 Autor:

RAMÓN BARRAGÁN REINA (DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CON-QUISTADA, Editorial Cículo Rojo, 2014, páginas  399-414)

 

viernes, 14 de junio de 2024

NOTA DE PRENSA 14 DE JUNIO Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura

 NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN COMARCAL PRO MEMORIA DEMOCRÁTICA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR



      Asociación Comarcal Pro Memoria

Democrática Vega Media del Guadalquivir

Registro de Asociaciones 16941/1 Delegación del Gobierno Junta de Andalucía

NOTA DE PRENSA

14 de junio 2024

Las 448 víctimas del terrorismo militar franquista en la comarca de la Vega Media del Guadalquivir merecen nuestro reconocimiento y un lugar importante en la memoria colectiva de nuestros pueblos


La Asociación Comarcal Pro memoria Democrática de la Vega Media del Guadalquivir en el Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura, instituido por la Ley andaluza de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, se une a todo el movimiento memorialista andaluz para homenajear y reconocer a las victimas de la brutal y despiadada represión sufrida por los vecinos de nuestros pueblos y ciudades a partir del 18 de julio de 1936 con el objetivo de implantar el terror fascista, que va a durar largo tiempo, al ser mantenido de forma inquebrantable por las fuerzas del “orden”, falangistas y demás organizaciones derechistas, que conformaban el franquismo.

El 14 de junio es. por tanto. el día señalado para que todas las víctimas de la represión, hombres y mujeres, estén en nuestra memoria colectiva, ocupando el lugar que les corresponde por lo que supuso su sacrificio y el sufrimiento, en el más absoluto de los silencios, de sus familias.

En la Vega Media del Guadalquivir fueron 448 victimas mortales, en su mayoría trabaja-dores del campo, que fueron asesinadas o murieron por diversas razones: a 328 les aplicaron el bando de guerra, es decir, las asesinaron en las tapias de algún cementerio sin juicio previo y solo por la voluntad de los encargados de hacer las listas cada día (miembros de los “nuevos” ayuntamientos, falangistas y/o terratenientes, de cada municipio de la comarca, y sus adlateres) en medio de una macabra ceremonia que, una vez aprobadas las lista por el Comandante militar de la Guardia Civil, comenzaba sacándolos de madrugada de la prisión del pueblo hacía el lugar donde eran ejecutados, que en la mayoría de los casos eran los cementerios de otros pueblos o del cementerios de Sevilla, siendo expuestos para que fuesen vistos y echados a alguna de las fosas comunes existentes o abiertas expresamente; otros 43 son víctimas, que se dan por desparecidas o en paradero desconocido, tras huir de sus pueblos antes de la llegada de los militares, sabiendo ya lo que les podía ocurrir; 26 murieron estando presos, después de la guerra, o al salir de la prisión, entre ellos: un niño de dos años de edad, cuya madre de San José de la Rinconada había sido condenada a 10 años de cárcel por un delito que no cometió en 1941, dos en Santoña (Cantabría), uno en la Isla de San Simón(Galicia) y cuatro en el campo de exterminio nazi de Gusen (Austria); 10 fueron ejecutados por sentencia de Consejo de Guerra, cuyos juicios eran una farsa y otros 10 murieron por en bombardeos, tiros de la Guardia Civil o se suicidaron al ver lo que les podía pasar, y 30 dieron su vida, al participar en los distintos frentes de guerra, siendo más de la mitad de ellos de Alcalá del Río.

Por municipios de esta comarca, el total de víctimas mortales de cada uno son los siguientes:

Alcalá de Río, 84, en Sevilla, Alcalá del Río, Villaverde del Río, cerca de La Algaba y Gusen; La Algaba, 53, en Sevilla, Valencina, La Rinconada, Guillena, Niebla, La Algaba, Campillo, El Condado y Huelva; Brenes, 58, en Sevilla, Brenes, Villaverde del Río, Santa Cruz de Tenerife, Madrid, Penal del Dueso en Santoña, Sanlúcar la Mayor y Málaga; Burguillos, 14, en Sevilla, Burguillos, Alcalá del Río y El Penal del Dueso; Cantillana, 84, en Sevilla, Cantillana, Alcalá del Río, Brenes, La Rinconada, Tocina, Las Cabezas de S. Juan y Gusen; La Rinconada, 36, en Sevilla, Brenes, Alcalá del Río y La Rinconada; Tocina 96, que puede llegar hasta 125 según informes de la Guardia Civil, en Tocina, Sevilla, La Rinconada, Alanís, Villanueva del Río y Minas, Sanlúcar la Mayor y Gusen; y Villaverde del Río, 23, en Alcalá del Río, Castilblanco de los Arroyos y Gusen. Además, un total de 141 víctimas de todos los pueblo, de las que desconocemos el lugar donde fueron asesinadas por aplicación del bando de guerra.

Existen fosas comunes en todos estos municipios, que contienen principalmente restos mortales de vecinos de otros municipios, a excepción de los casos de Cantillana y Tocina, en cuyas fosas donde fueron sepultados cantillaneros o tocineros que mataron al ser ocupadas militarmente el mismo día, el 30 de julio de 1936. De ellas solo se ha llevado a cabo la exhumación de la fosa de Villaverde del Río, no pudiéndose identificar a ninguno de los restos encontrados, y la fosa de Alcalá del Río, de  la que se han extraído 14 cadáveres, pero quedan otros 14 sin encontrar. Las fosas de Brenes y La Rinconada ya no existen pues construyeron edificios encima de ellas. Ahora bien, la mayoría de las víctimas de todos estos municipios, a excepción de las de Tocina, están en las fosas del cementerio de S. Fernando de Sevilla: 53 en la fosa de Pico Reja, ya exhumada, y 59 en la fosa Monumento, que aún no han empezado los trabajos de exhumación, por lo que exigimos a las Administraciones implicadas la puesta en marcha del acuerdo firmado este mismo año.

No podemos terminar sin recordar a las 144 víctimas del campo de exterminio de Las Arenas, cuyos cuerpos fueron arrojados a la fosa común del antiguo cementerio de La Algaba, la cual ha sido exhumada, pero solo se han podido extraer los restos mortales de la mitad de los víctimas, sin que haya perspectivas de encontrar a loas que faltan. Las personas que murieron en el campo de Las Arenas eran las ocho provincias andaluzas y de otras muchas provincias de toda España. Solo uno de ellos era algabeño, pero para nosotros todos fueron víctimas del terror franquista.

Todas las victimas merecen el mismo respeto y reconocimiento; todas ellas dieron su vida porque creían en otra sociedad, más libre y justa. Sus vidas y el sufrimiento de sus familias son un motivo inelidible de compromiso con la verdad y la justicia y. Sobre todos, con la búsqueda de sus restos para que sean enterrados dignamente y sus nombres conocidos y honrados por todos. A su vez, animamos a todos los centros de enseñanza a celebrar días como éste e incluir la Memoria Democrática en sus planes de estudio.

 

Actualualizada el 22/09/2024 por Ramón Barragán Reina

sábado, 4 de mayo de 2024

DEPORTADOS A MAUTHAUSEN , ASESINADOS EN GUSEN

MAÑANA 5 DE MAYO 

     "Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España"

    Un artículo para el reconcimiento y hiomenaje a todas las víctimas del nazismo 

 DEPORTADOS A MAUTHAUSEN , ASESINADOS EN GUSEN

   Una trágica historia que no podemos olvidar

El 1 de septiembre de 1939 comenzó la II Guerra Mundial. Muchos republicanos españoles, entre ellos bastantes andaluces, que habían pasado a Francia huyendo de la represión franquista, se encontraron que la paz no era para ellos. Allí habían sido confinados en 16 campos de refugiados, auténticos campos de concentración, encerrados con estacas y alambre de púas, siendo desarmados y los dirigentes políticos registrados y las familias separadas. Estaban a salvo de Franco y sus secuaces, pero no eran libres. En los campos franceses prevaleció la disciplina militar, con perma-nente vigilancia. Hasta la distribución de los periódicos de izquierdas fue prohibida, no así la de los periódicos de la derecha. A pesar de estas circunstancias, cuando Francia fue invadida por el ejército alemán, muchos españoles optaron por luchar contra el fascismo en Europa y hacer frente a la barbarie del nazismo enrolándose en la Resistencia y en unidades del ejército francés no sometido a Hitler, donde escribirán páginas sacrificadas y gloriosas. Para esa fecha (junio de 1940) ya habían muerto 6.000 españoles y 14.000 habían sido hechos prisioneros, y eran muchos miles los que permanecían encerrados aún en los campos (solo en el de Argelès había más de 15.000 personas, de las que 5.000 eran mujeres y niños). En poco tiempo se habían exiliado huyendo de franquismo, instalado en España; habían sido tratados como indeseables en Francia, y deportados a Alemania y Austria en un viaje que les llevaba a una muerte, de la que algunos, no obstante, pudieron salvarse.

El 24 de agosto de 1940, poco después de la invasión de Francia por el ejercito hitleriano y la capitulación de su gobierno, llegaron al campo de exterminio de Mauthausen (Austria), en vagones de carga, la primera tanda de los 7.500 deportados (algunos historiadores llegan a la cifra de 9.000) a este campo hasta 1945. En su puerta había un rótulo que decía: “Entráis por esta puerta, salís por las chimeneas.” Muchos de ellos fueron trasladados al campo de exterminio de Gusen, que estaba a unos 4,5 km y dependía del anterior. Fueron obligados a trabajar, en condiciones inhumanas, en la extracción de piedra de granito para las grandes construcciones nazis, siendo muchísimos los que murieron en estas tareas agotadoras. Gusen fue una auténtica fábrica de cadáveres. A partir de 1942 los dedicaron a trabajar para la industria bélica alemana, ante la necesidad de mano de obra.

En total, 5117 españoles (1.494 andaluces) fueron vilmente asesinados en Mauthausen, Gusen y otros campos nazis. Los sevillanos asesinados en Mauthausen, algunos, o en Gusen, la mayoría, fueron 76, de ellos 20 eran vecinos de los pueblos de la Vega del Guadalquivir, la mayoría de Lora del Río. El gobierno de Franco no quiso saber nada de todos ellos, por lo que fueron tratados como como presos políticos, “combatientes rojos españoles” (rotspanienkämpfer, en alemán), y como apátridas, siendo un triangulo azul su distintivo. Todos miraron para otro lado, pero con mayor alevosía sanguinaria el ministro Serrano Súñer, que conocía lo que allí estaba ocurriendo, pues el Consulado Español en Viena tramitó diferentes asuntos, como defunciones, cartas, preguntas de familiares, e incluso la liberación de algún niño de los campos. Por ello, su responsabilidad es total en el asesinato de los republicanos españoles en campos nazis.

La represión nazi llegó también a algunos republicanos de la Vega Media: prisioneros de los nazis, fueron deportados a Mauthausen y asesinados en Gusen...

Huyeron en 1936 de sus pueblos, participaron en la guerra española defendiendo la República, se exiliaron en 1939, al igual que otros 500.000, fueron deportados a Mauthausen y asesinados en Gusen

El primero de los vecinos de la Vega Media deportado al campo de concentración de Mauthausen (Austria) fue José Fernández Rodríguez, nacido en Tocina en el 18 de octubre de 1907. Llegó el 6 de agosto de 1940 y procedía del Stalag VII-A (Moosburg-Alemania), desde ese momento ya no era una persona, era número 65.043 en el stalag (campo de concentración) y matrícula 3.532 en Mauthausen. El 24 de enero de 1941 fue llevado a Gusen, siendo su matrícula 9.220. Murió el 7 de octubre de 1941, cuando iba a cumplir 34 años. Gusen era un campo de concentración dependiente de Mauthausen, a 5 km de éste, al que iban “aquellos que según el comandante de Mauthausen no servían para nada”, es decir, los que estaban enfermos, inválidos o excedentes del campo central. A partir de esa fecha empezaron a llegar republicanos españoles a este campo de exterminio, que llegó a superar la población del campo de Mauthausen.

El segundo en ser deportado a Mauthausen fue José Gómez Caballero, nacido en Alcalá del Río el 15 de marzo de 1919, hijo de Dionisio Gómez y de María Caballero. Huyó de su pueblo antes de la llegada de los militares franquistas y participó en la guerra española. Fue hecho prisionero por los alemanes y encerrado de mayo a junio de 1940 en el Stalag V-D (Estrasburgo), en territorio francés, con el número 3.258, pues allí había realizado trabajos de defensa de Francia, antes de la invasión alemana, en las Compañías de Trabajadores Extranjeros. Fue deportado a Mauthausen el 13 de diciembre de 1940, recibió el número de matrícula 4.842, y trasladado a Gusen el 29 de marzo de 1941, pasando a ser el número 11.278. Allí trabajaría en la infernal cantera de granito cercana al campo. Murió el 2 de septiembre de 1941, con 32 años de edad.

Ramón Rodríguez Caro, nacido en Cantillana el 5 de octubre de 1912, hijo de Ramón Rodríguez Solís y Rosario Caro Mena, fue el tercero en ser llevado a Mauthausen. Había huido en 1936 de Cantillana al ser ocupada militarmente. Participó en la guerra española, siendo cabo de la 182 Brigada Mixta y seleccionado para la Escuela Popular de Mando y Enseñanza Militar con fecha 22 de febrero de 1939. Al terminar la guerra, se había exiliado en Francia. Fue deportado a Mauthausen el día 27 de enero de 1941, procedente del Stalag XI-B (Fallingbostel-Alemania), donde tenía el número 86.693 de prisionero. En Mauthausen tuvo el número 6.137, siendo conducido a Gusen el 17 de febrero de 1941, junto a otros 300 españoles, que hicieron el camino a pie, escoltados por las SS. Tardaron unas tres horas, de las 9 de la mañana hasta mediodía. Le otorgaron el nª 10.194. Su muerte ocurrió el 5 de septiembre de 1941, cuando tenía 28 años de edad. Un mes antes que del asesinato de José Fernández, que había llegado poco antes que él, y tres días después del asesinato de José Gómez.

El cuarto fue Jacinto Domínguez Hervás, nacido en Villaverde del Río el 28 de abril 1.903. Era conocido como el guardaespaldas del alcalde socialista Baldomero González Parrilla, que fue fusilado el 22 de agosto de 1936. Él huyó y se enroló en el ejército republicano, por lo que la Comisión Gestora franquista del Ayuntamiento de Villaverde le abrió expediente de incautación de bienes el 25 de noviembre de 1936, que necesariamente afectaría a su familia. Prisionero de ejército alemán en el Stalag XII-D (Trier-Alemania) con el número 24.840, lo llevaron a Mauthausen, llegando el 3 de abril de 1941. Allí le dieron el número 3.933. De Mauthausen fue trasladado a Gusen el 8 de abril de 1941, donde pasó a ser el número 11.847. Murió en aquel lugar infernal el 6 de enero de 1942, a los 39 años de edad.

 y uno se salvó, liberado el 5 de mayo de 1945

El último en llegar a Mauthausen fue Francisco Acosta Castillo, natural de La Rinconada, donde había nacido el 29 de enero de 1913. Era hijo de Francisco Acosta Rodríguez y de Dolores Castillo Sánchez. Sus tíos maternos José, Rafael, Natividad y Lutgarda habían estado detenidos y juzgados (los tres últimos) a raíz de la “jornada del comunismo libertario” de La Rinco­nada, en 1933, y su tío Manuel, hermano de los anteriores, afiliado a la CNT y a la FAI, estuvo en la Prisión Provincial de Sevilla, La Ranilla, cuatro años. Francisco salió de su pueblo en 1936, cuando tenía 23 años, huyendo a la zona republicana. Al finalizar la guerra española, vivió las consecuencias de la ocupación de Francia por el ejército alemán. Lo deportaron al campo de concentración de Mauthausen el 26 de abril de 1941, procedente del Stalag XI-A (Altengrabow-Alemanis) pasando posteriormente a Gusen, donde estuvo hasta el día de la liberación del campo, el 5 de mayo de 1945 por el ejército norteamericano. Fue uno de pocos que salió con vida, gracias a la excelente organización interna de los presos durante su encierro en los campos de exterminio nazi. Según su primo, Antonio Castillo, al que pude entreviustar, se quedó a vivir en Francia, donde se casó. Ha visitado a su familia en La Rinconada en algunas ocasiones.

   El Gobierno de Franco no quiso saber nada cuando fueron liberados. Todos fueron reclamados y repatriados por los gobiernos de sus respectivos países, siendo recibidos con todos los honores, como héroes. Los españoles estuvieron un mes a las puertas del campo de exterminio de Mauthausen. Nadie los quería. A final Francia los reclamó y pudieron establecerse en dicho país.

   Ahora sólo nos queda rehabilitar la memoria de todos ellos, honrar sus sacrificios, recordarlos para mantener viva su memoria y reconocerlos como hiombres, como republicanos, que dieron su vida por el bien humano más preciado: la libertad.

   Como homenaje a ellos y tantos otros que fueron asesinados por la inhumana barbarie nazi, vale la pena reproducir algunos fragmentos del juramento redactado por los comités nacionales del campo de Mauthausen (español, checo, austríaco, griego, italiano, húngaro, francés, belga, polaco, albanés, suizo, luxemburgués, rumano, austriaco, yugoslavo...) varios días después de su liberación:

Tras una estancia de varios años en el campo, comprendemos mucho mejor el valor de la fraternidad de los pueblos. Fieles a esta idea, juramos mantener nuestro espíritu de solidaridad y unión para continuar la lucha contra el imperialismo y el fanatismo nacional.

(...) La paz y la libertad son la garantía de la felicidad de los pueblos y de la construcción de un mundo sobre nuevas bases de justicia social y nacional. Es esa la única ruta hacia una colaboración pacífica de las naciones y de los pueblos.

(…) Sobre la base de una comunidad internacional queremos erigir a los soldados de la libertad caídos en esta lucha sin tregua, el más bello monumento: EL MUNDO DEL HOMBRE LIBRE. Nos dirigimos al mundo entero para decirle: Ayúdanos en nuestra tarea. ¡Viva la solidaridad internacional! ¡Viva la libertad!”

4 de mayo de 2024

Ramón Barragán Reina, miembro de la Asociación Comarcal Pro Memoria Demorática Vega Media del Guadalquivir.

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

MARTÍN, Ricardo; CHECA, Sandra; DEL RÍO, Ángel; ANDALUCES EN LOS CAMPOS DE MAUTHAUSEN, Fundación Centro de Estudios Andaluces, 2006. En las pp. 255-257 de esta obra están los datos básicos de los cinco vecinos de municipios de la Vega Media que estuvieron en Mauthausen y en Gusen.

ARMENGOU, Montse y BELIS, Ricardo. EL CONVOY DE LOS 927, Ed. Plaza y Janés, 2005, pp. 18, 138-140 y 146.

BARRAGÁN REINA, R., CANTILLANA II REPÚBLICA. La brutal represión franquista en un pueblo sevillano, Ed. Muñoz Moya, Brenes. 2006, pp. 170, 198-200; y DE LA CLANDESTINIDAD A LA LIBERTAD CONQUISTADA. Antifranquismo y lucha obrera en la Vega Media del Guadalquivir, Ed. Círculo Rojo, Almeria, 2014, pp. 131-133.

 

 

 



 

 

 

 

viernes, 19 de abril de 2024

Puño en alto por la libertad, la memoria, la justicia y la reparación

    TU PERIÓDICO SOY

 Una crónica de la jornada memorialista acontecida en La Rinconada

  por Gorka Fernández

    14/04/24
 
 En el día de ayer todo fueron grandes números. No podía ser de otra manera, se homenajeaba a las generaciones de los últimos quince años de la dictadura, un tiempo que no está tan lejos —tanto temporal como ideológicamente— y muchos de sus protagonistas directos aún pueden hablarnos de su lucha contra el horror.

330 almas protagonistas, para ser exactos, eran las citadas para recibir el pergamino en reconocimiento a su papel en la lucha antifranquista y aunque el número real se redujo, 200 homenajes hacen a cualquier espacio pequeño.

Esto fue precisamente lo que ayer le ocurrió al Teatro de la Villa —el más grande de la comarca—, que se desbordaba en la VIII Jornada de Memoria Democrática de la asociación memorialista Vega Media del Guadalquivir, en la víspera del aniversario de la proclamación de la II República.

Ideas republicanas —y por lo mismo, antifranquistas— eran las que unían al corpus de personas homenajeadas aún cuando su lucha diaria compusiera alguno de los varios grupos clandestinos durante la dictadura. Ideas republicanas como libertad, democracia, justicia y equidad, destiladas en lo más recóndito del hogar y ventiladas, al aliento de un aperturismo oportunista del régimen, más allá de las puertas de lo privado.


La nueva generación, como se le conoce a esta dispar masa humana, provenía de Alcalá del Río, La Algaba, Brenes, Burguillos, Cantillana, Tocina, Villaverde del Río y la populosa La Rinconada que, además de tener el honor de acoger el acto —o quizá precisamente por ello— congregó la mayoría de pergaminos de homenaje, casi la tercera parte. Todas estas poblaciones tenían en común dos cosas: su economía principalmente agraria y su pauperización extrema en el primer franquismo. Ambas habían cocinado a fuego lento el caldo que sería sustento de las luchas del campo, precursoras a su vez del sindicalismo obrero en las fábricas que absorbieron a gran parte de la masa laboral producto del baby boom.

El acto, que no tuvo pocos problemas debido a la enorme congregación, fue presentado por el periodista José María de la Hera, que haría un retrato de la época, una época que había sustituido el hambre por un milagro económico —vendido y percibido así entonces— de desigual despliegue y graves falencias, con altísimos costes ambientales y regionales, posible en gran parte a numerosos créditos de terceros países. El fin de la autarquía, narraba De la Hera, cambió 6,6 personas y 3,3 animales por tractor y la necesidad de formar a estos trabajadores. El régimen clavaba uno de los múltiples clavos, de su propio atabriendo las puertas a nuevas ideas que encontraron fértiles mentes en LAlas que anidar.

En esta misma idea abundó Raquel Vega, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de La Rinconada, que abrió y cerró su intervención con Lorca —«En la bandera de la Libertad bordé el amor más grande de mi vida»— y reconoció, a la par que agradeció, a «una generación valiente e imprescindible para alcanzar la joven democracia en España y la autonomía andaluza en pie de igualdad. Más de 330 mujeres y hombres que se llenaron los pulmones de anhelos de libertad y la forjaron en los tajos, en las movilizaciones, en las asociaciones vecinales, en la militancia o desde la emigración y el exilio… Historias de luz en años de blanco y negro».

 He de confesar, déjenme decirles, que esta última frase, «historias de luz en años de blanco y negro» me ha gustado sobremanera por certera hasta tal punto que casi titula esta crónica, pero a Raquel lo que es de Raquel. Reitero lo de certera porque quienes vivimos el hoy no podemos sino imaginarnos cómo fue el ayer, más aún ese ayer narrado por nuestros padres y abuelos, donde se habla de los cánticos falangistas en las escuelas; las secciones femeninas con sus cursos de corte y confección, cocina y sumisión; el miedo perenne; el amiguismo indisimulado y el servilismo institucionalizado.

Paqui Bejarano, en calidad de presidenta de la asociación, agradeció el papel del ayuntamiento de La Rinconada en que el acto —y el pequeño libro que acompañaba a la tradicional carpeta roja entregada al público— se desarrollase dado que «si importante es dotarnos de leyes que defiendan la memoria, más importante es dotar de presupuesto para que esas leyes se desarrollen», justo en el momento en que las fuerzas conservadoras arremeten contra la Memoria Democrática con sus leyes de concordia, que no son otra cosa que una damnatio memoriae, otra condena sobre la condena que sufrieron en vida los represaliados y sus familiares.

El subtexto de estos actos, evidente y eminentemente reivindicativo, habla hoy —lo hacía ayer por boca de una pareja en el escenario— de las libertades que quedan por conquistar, de la libertad concreta y fundamental de la vida —viva Palestina libre, reclamaba una mujer— y de la libertad ideológica colectiva —Salud y República, coreaba otro hombre— como ejes primordiales de una concordia, esta sí, auténtica. Habla de la necesidad de ampliar el eje de progreso, las miras y los objetivos. Habla de dejar viejos reclamos a la interna y observar el presente para no secuestrar el futuro.

Les decía al comienzo que todo ayer fueron grandes números. 330 homenajes condensados en una jornada, numerosos representantes institucionales de 8 municipios, centenares de historias que contar y aún más fotografías que dan carta de autenticidad a estas narraciones. Por mi parte, ayer añadí 1063 a la colección de memoria colectiva al servicio de una lucha por la dignidad y la reparación que debe resistir la imposición del silencio y el olvido.

Salud y República.

 

GRACIAS, GORKA, POR TU ADMIRABLE CRONÍCA

He sido fiel al teto publucado el 14 de abril de 2024 DIA DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

 


 

miércoles, 28 de febrero de 2024

LA NUEVA GENERACIÓN DE MILITANTES ANTIFRANQUISTAS: DATOS POR PUEBLOS

 

LA NUEVA GENERACIÓN DE MILITANTES ANTIFRANQUISTAS DE LOS ULTIMOS QUINCE AÑOS DE LA DICTADURA EN LA VEGA MEDIA DEL GUADALQUIVIR

En los últimos años de la Dictadura entre 1960 y 1975, la lucha antifranquista en la comarca de la Vega Media del Guadalquivir experimentó un fuerte aumento de militantes que engrosaron las filas de las organizaciones politicas de oposición al régimen, sobre todo al PCE, como partido que había mantenido desde los años cuarenta la acción clandestina contra la Dictadura en España, en todos sus municipios, pero también al PSOE y a Bandera Roja en los años setenta en algunos municipios.

El empuje lo recibirán las organizaciones locales del PCE de los jóvenes (la nueva generación) que desde 1960 comenzaron a optar por las filas comunistas, bien directamente al PCE o a las JJCC (Juventudes Comunistas), cuando estas se organizaron, separadas organizadamente del partido, entre 1962 y 1963. En los años setenta aparecerán en algunos pueblos militantes que reorganizarán al PSOE en sus localidades y en uno de ellos se unirán a Bandera Roja (BR), organización comunista surgida en Barcelona en 1970.

Una importante novedad en estos años es la incorporación de mujeres a la lucha antifranquista organizada en varios pueblos.

MILITANTES ANTIFRANQUISTAS POR MUNICIPIOS

                                                   PCE/JJCC             PSOE             BR             NA        Emigración

                                          Hombres-Mujeres

ALCALÁ DEL RÍO                          28

        ---EL VIAR                                                                                                        12

       ---ESQUIVEL                             1

LA ALGABA                                  14             2                                 2

BRENES                                         42             7

BURGUILLOS                                 5

CANTILLANA                              32                                                3                                              6                       2

        ---LA MONTA                         4

LA RINCONADA                         16             1

SAN JOSÉ DE LA RDA                65            21                                 9                                                                         3

TOCINA-LOS ROSALES             13                                                  1

VILLAVERDE DEL RÍO              33                                               11

TOTALES………………..              253           31                               26                       12                       6                     5    

TOTAL MILITANTES ANTIFRANQUISTAS………………….……………………........   333


BR.......Bandera Roja

NA......No afiliados

Emigración...... Militantes de estos municipios que continuaron o empezaron la actividad antifranquista en los lugares donde   emigraron