sábado, 21 de febrero de 2026

La actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana de febrero a julio de 1936

 En diciembre escribí una breve microbiografía de José Pueyo Solís. Hoy publico la actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana, antes de la ocupación militar del pueblo el día 30 de jolio de 1936. Es una muesra del trabajo delos ayuntamientos de los republicano se febrero a julio del mismo año, que merece conocerse.

La actividad municipal del Ayuntamiento de Cantillana de febrero a julio de 1936

El equipo municipal de José Pueyo, después de la interrupción habida desde 1934, reanuda su actividad con las mismas constantes anteriores y un fuerte deseo de dar respuesta a la crisis, haciéndose, a su vez, presentes los problemas por los que atravesaba la República en aquellos momentos, y manifestándose un nuevo lenguaje, propio de las circunstancias que se vivían. Así es de destacar el acuerdo, de 14 de marzo de 1936, de enviar al Gobierno un telegrama de protesta por el atentado contra el socilista Jiménez Asúa138, lamentando la muerte del agente Sr. Gisbert, y pidiendosean castigados enérgicamente los pistoleros a sueldo del fascismo. En el mismo sentido se manifiestan en contra, y deciden crear una comisión para hablar con el Gobernador, porlos hechos que vienen realizándose por elementos adversos al Régimen, hasta haber llegado a quitar santos de la Iglesia Parroquial139 y llevárselos a casas particulares, ya que estas acciones creaban alarma social innecesaria e injustificada. También recibieron, y remitieron a las autoridades, un escrito del Radio Comunista, pidiendo “la disolución y desarme de los Centros fascistas, y el rápido armamento de los obreros y campesinos”.

Previamente, el 7 de marzo de 1936, tuvieron que cerrar el concurso abierto el 1 de diciembre de 1935 para la provisión en propiedad del cargo de Secretario del Ayuntamiento, recayendo el nombramiento, tras análisis de los méritos presentados por los muchos candidatos, en una persona conocida, que durante el periodo anterior fue Secretario interino, D. Antonio Aparcero León140. La tramitación del expediente comenzó siendo Secretario interino D. Antonio Cebrián Rodríguez, el cual con fecha 10 de enero se había dirigido por carta a Diego Martínez Barrios para que con urgencia fuese publicado en la Gaceta de Madrid y se pudiese hacer con celeridad todo el proceso. Él estaba interesado, como otros muchos candidatos, en el obtener el cargo definitivamente. Al no conseguirlo se marcha a Sanlúcar la Mayor.

El paro obrero ola crisis obreraestará presente en todos los borradores de actas de marzo a julio de 1936 de las reuniones plenarias de la Corporación Munici-pal141, que seguían haciéndose semanalmente, todos los sábados por la noche, con acuerdos, en distintas reuniones, tales como:

Solicitar que se incluya a Cantillana en el plan de obras de la provincia; informar al Gobernador sobre obras urgentes con el fin de aminorar el paro, pues debido a las inundaciones142 se han perdido las cosechas”; aceptar las obras pactadas por la Comisión Mixta de Obreros y Patronos de la localidad: calles, caminos, alcantarillas, etc; solicitar asentamientos de acuerdo con el Decreto de 3 de marzo, “a la vista de la persistente crisis”; dar cuenta a la Comisión Gestora para la distribución del dinero recibido de la Delegación de Hacienda en concepto de la “décima contributi-va” por un importe de 2.616,40 ptas, correspondientes al primer trimestre del año; notificar la subvención de 30.000 ptas, concedida con fecha 27 de abril por el Ministerio de Trabajo, aunque no hay constancia de que llegase (posiblemente no hubo tiempo); solicitar obras para cuando termine la recolección: terminación de la carretera de El Pedroso, desvío del Guadalquivir, que era una necesidad cada vez más sentida, y arreglo del Barranco del Palacio, “para evitar una catástrofe mayor” y “para que el pueblo no desaparezca”, y reclamar, con visitas al Gobernador, cartas a diputa-dos provinciales y a los diputados de la Minoría Socialista, los jornales no abonados por los Srs. Andrade y Cavalieri, que no habían cumplido el pacto de trabajo firmado en abril, para que los obliguen a pagar. Esta reclamación se repetirá varias veces sin conseguir que abonen los jornales comprometidos. Se quedaron sin pagar con la en-trada de las “gloriosas tropas”.

Para que pudieran realizar su trabajo los miembros de la Junta del Paro Obrero, que gestionaba las oficinas de colocación obrera y todo lo referente al paro, el Ayuntamiento aprueba que los vocales obreros y miembros de las comisiones cobren 6 pesetas diarias como jornal.

Otra línea de trabajo, empezada ya en la primera época, fue la escolar. Continua-ron las acciones para la construcción del Grupo Escolar. Este proyecto, después del referéndum municipal del 6 de mayo de 1934, había quedado prácticamente paraliza-do, hasta tal punto que el Ministerio de Instrucción Pública urge al Ayuntamiento, para no perder los derechos, sacarlo a subasta. El Ministerio había aprobado el proyecto por Orden Ministerial de 25 de junio de 1934 y aún no se habían dado los pasos siguientes para llevarlo a efecto. La subasta se realizó el día 26 de junio de 1936, pero quedó desierta, aprobándose en la reunión siguiente realizar una segunda y última subasta, de la que ya no podemos saber nada por los acontecimientos ocurridos en julio.

Además de la construcción del Grupo Escolar, aparece como novedad el proyecto de construcción de casas para los maestros, encargándoselo al arquitecto D. Antonio Marsat Prat, de Madrid, al que remitieron documentación pertinente.

Un acto especial, y significativo, fue la entrega de los premios que habían conse-guido alumnas de Dª Juliana Lapastora, de la Escuela nº 4 de niñas, al participar en diferentes concursos nacionales. A dicho acto, según consta en el borrador de acta del 4 de julio, asiste el Alcalde, junto al presidente del Consejo Local de Enseñanza Prima-ria, y algunos concejales, obsequiando a las niñas con 56 bolsitas de dulces, y éstas “entonaron un cántico al pueblo, por lo que fueron felicitadas”.

Prestaron atención de las demandas de los maestros y maestras, y también se produjo la protesta, y posterior denuncia al Consejo Provincial, por la actuación de un maestro (“más propia de un régimen fascista que de un régimen republicano”), achacándole –a su vez– algunos incumplimientos de obligaciones (falta de puntuali-dad y otras).

Junto a estas dos preocupaciones principales (paro y enseñanza), la actividad mu-nicipal se hace eco de otros problemas y situaciones:

Continúan los problemas de la luz y el agua. Son constantes las quejas de los vecinos de los barrios altos a los que no llegaba el agua. Esta situación motivó la visita de inspección de algunos concejales al Deposito del Agua, llegando a la conclusión de la necesidad de construir otro y que, mientras tanto, la empresa de aguas abasteciera con cubas u otros procedimientos a la zona de la Misericordia.

Un tema nuevo, que dará mucho que hablar y escribir, es el de los precios de los artículos de primera necesidad. Para ello tenían que unificar precios y evitar abusos. Acuerdan que se fije un promedio de precios y se hagan públicos en cada establecimiento, y determinan “la prohibición de vender con otras pesas que no sean el kilo o fracciones”.

Se nota ya un tono más autoritario, más enérgico, y –quizás– más a la defensiva, que en la primera etapa. Una prueba de ello, junto a lo anterior, será las destituciones de empleados del Ayuntamiento, previa apertura de expedientes143, en los casos de Juan Teréñez, Salvador Sarmiento, Manuel Carrero Blanco, Manuel Daza Duran, Joaquín Domínguez Silva, Jesús Frenández Blanco y Baldomero Lozano Sayago. Y ante los recursos planteados por ellos, la remisión de los expedientes al Tribunal Contencioso Administrativo, que se los reclamaba. Para sustituirlos, y previa consulta a los partidos del Frente Popular, realizaron una serie de nombramientos de personas de confianza: Antonio Vega Gutiérrez y Joaquín Solís Borrego, como Guardias municipales interinos; Francisco Pablo Peral, como encargado de la limpieza y acarreo de carnes; Miguel Quevedo Cisneros, vigilante de arbitrios; Basilio García Herrera y Antonio Zamora Camacho, guardas nocturnos (serenos, que vigilaban las calles, can-taban las horas y decían el tiempo que hacía); Manuel García Muñiz, como alguacil, y José Dorado Rico (marmolista), que reponen en el cargo del cementerio.

En ese mismo sentido, y ante el temor de ser objeto de algún ataque incontrolado, toman la decisión de asegurarde incendio y tumultos los muebles y enseres del Ayuntamiento, con la compañía La Catalana, por un valor de 10.000 ptas, y pago anual de 52,55 ptas.”

Ante las denuncias presentadas por el Secretario, D. Antonio Aparcero León, acuerdan que haga una inspección de todo lo tramitado desde octubre de 1934 hasta febrero de 1936, es decir, el periodo en el que fue Alcalde Manuel Sánchez Ortiz. El Sr. Secretario había denunciado ante el Pleno Municipal de Concejales atrasos en los trabajos (padrones de habitantes, reparto de utilidades, arqueo, quintas de mozos...), así como en los pagos ordinarios, cuentas, libramientos o expedientes, “por negligencia o abandono”, y lo hacía “para salvar su responsabilidad”. Pero lo peor era el Presupuesto de 1935, al que le faltaban firmas y las cantidades no estaban puestas en el original, aunque sí en la copia, y con un déficit de 5.963,25 ptas. Tuvieron que tomar el acuerdo de revisarlo, nivelar ingresos/gastos y llevar la diferencia al Reparto Gene-ral de Utilidades para subsanar el déficit.

También se nota el nuevo espíritu, más reivindicativo, en la actuación a favor de recuperar los bienes propios144, ante la próxima aprobación de una Ley sobre rescate y readmisión de bienes comunales. Para ello se dirigen a D. Antonio Gómez Pantoja, al que nombran “representante del Ayuntamiento en la capital de la República, con el fin de que envíe notas de los bienes municipales”.

Otros acuerdos, dignos de mención, fueron:

-La petición de una estafeta de Correos para Cantillana, que proporcionase un servicio completo a la población.

-Cesión de terrenos en La Fuente (un barrio cantillanero) para que familias obreras pudiesen hacerse una casa.

-La negativa por parte del Alcalde, ratificada por el pleno municipal, a conceder a Tocina parte del término municipal, tal como le había propuesto el Gobernador provin-cial. (Sobre este curioso incidente no hay, por desgracia, más información)

-La solidaridad con el Ayuntamiento de Villanueva de las Minas y sus vecinos por la catástrofe ocurrida en las minas de carbón, con mineros fallecidos.

21 de febrero de 2026                                                                       Ramón Barragán Reina

 

FUENTE: BARRAGÁN REINA, R. CATILLANA II REPÚVLICA. LA ESPERANZA ROTA. Ed. Muños Moya editores 2006.